Ácido fólico

El ácido fólico, también conocido como folato o vitamina B9, es uno de los componentes más importantes de tu cuerpo. Destaca por ser fundamental en la formación del ADN y el ARN, los responsables de custodiar y transportar la información genética en las células y de hacer que tus tejidos puedan regenerarse.

Por otro lado, el ácido fólico también interviene en el desarrollo del sistema nervioso y, junto con la vitamina B12, participa en la formación de los glóbulos rojos.

Así pues, esta vitamina tiene un papel muy importante en todos esos procesos biológicos que intervienen en el mantenimiento y reparación de tus células, por lo que su presencia o escasez tiene repercusiones variadas en tu salud.

cuando hay déficit de folato...

La escasez de ácido fólico se relaciona con la anemia megaloblástica, capaz de producir síntomas como una intensa fatiga, dolores de cabeza, pérdida del apetito y problemas digestivos o el entumecimiento de manos y pies, entre otros. 

El papel del ácido fólico en el embarazo

El consumo de ácido fólico debe tener una importancia especial para las mujeres en edad fértil interesadas en ser madres. Se ha demostrado que durante el embarazo esta vitamina es necesaria porque ayuda a prevenir defectos del tubo neural del futuro bebé, especialmente en el primer trimestre. 

Así pues, consumir las cantidades adecuadas de folato antes y durante el embarazo hace que se reduzca la posibilidad de que aparezcan problemas en la formación del feto (como malformaciones cardíacas, espina bífida, etc.) por lo que es absolutamente necesario tomar la dosis recomendada.

Consecuencias del exceso de folato

El consumo excesivo de ácido fólico no suele producir toxicidad porque, al ser una vitamina hidrosoluble, se elimina por la orina y no se acumula en los tejidos.

Sin embargo, cuando se toman dosis demasiado elevadas en forma de suplemento (más de 1000 microgramos al día), se podría producir un bloqueo en la absorción del cinc, así como el enmascaramiento de una deficiencia de vitamina B12. En caso de estar en tratamiento con fármacos anticonvulsivos también podría dar lugar a convulsiones.

Fuentes principales de ácido fólico

Para asegurarte de que tu consumo de ácido fólico es suficiente, asegúrate de seguir una dieta equilibrada que incluya, entre otros comestibles, verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, lechugas, espárragos, brócoli, etc.), remolacha, cítricos, plátano, legumbres, carnes, lácteos, huevos, cereales integrales, frutos secos (sobre todo cacahuetes y nueces) y levadura de cerveza.

¿Sabías que…?

La cocción de los alimentos produce una pérdida significativa en la actividad de esta vitamina. Por eso, conviene tomar frutas y verduras frescas crudas, o si se cuecen, hacerlo durante poco tiempo.

Por otro lado, el exceso de azúcar, así como el alcohol y el tabaco, obstaculizan su aprovechamiento. Ten en cuenta además que algunos medicamentos (como los antiácidos, algunos antibióticos, etc.) pueden interferir con su absorción.

En cuanto a la dosis diaria recomendada de ácido fólico, esta es de 100-300 microgramos /día en adultos. Una ración de 250 gramos de espinacas frescas contiene 290 microgramos de folato.

 

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