Los datos son reveladores: un 95% de las lumbalgias no responde a ninguna causa específica, es decir, no son debidas a una enfermedad, sino simplemente a unos hábitos de vida incorrectos. La buena noticia es que cuando se trata de eso, luchar contra el dolor de espalda está en tus manos.

El dolor de espalda es algo que nos afecta a todos, y no es un decir: el 90% de las personas va a sufrirlo en algún momento de su vida. Y esto teniendo en cuenta que no hay una causa específica a la que se pueda atribuir en la mayoría de los casos.

Son pocos los que consultan al médico ante un dolor de espalda, la mayoría de personas vive resignada a que algo de dolor “es normal” sobre todo a medida que pasan los años. Y los que acuden a un especialista se encuentran ante una respuesta que les puede parecer sorprendente: “No tienes nada”.

En estos casos, se trata de una buena noticia, ya que resolver el dolor dependerá de corregir algunos hábitos de vida o de higiene postural que perjudican a nuestra espalda y que todos hacemos casi sin darnos cuenta.

malos hábitos que perjudican

  • Una mala postura al caminar provoca que nuestra columna sufra día tras día. Es importante hacerlo de forma que el peso quede bien repartido a lo largo de toda la espalda. Para lograrlo, aprieta ligeramente el abdomen y echa los hombros hacia atrás. Este sencillo gesto ya obliga a colocar la espalda recta de forma natural. Cuando estés de pie durante un largo rato, cambia la posición de los pies a menudo, ya sea colocando uno de ellos en un reposapiés o alternando su apoyo.
  • Si al sentarte sueles apoyarte en el borde de la silla tu espalda se resentirá, pues esta posición hace que se encorve. Es muy importante que tu columna repose perfectamente en el respaldo, sobre todo la zona lumbar y el coxis o rabadilla.
  • Coger peso o agacharte de forma incorrecta. El error más común es que doblemos la cintura y bajemos el cuerpo para coger peso, una posición que provoca que forcemos las lumbares. La manera idónea de hacerlo es flexionando las rodillas y manteniendo la espalda recta al bajar el cuerpo.
  • Mala postura al conducir. Es importante, sobre todo para los profesionales que trabajan horas frente al volante, cuidar la posición para prevenir lesiones y dolores de espalda. Primero de todo, hay que vigilar que tanto el asiento como el volante estén correctamente colocados a nuestra altura. Los codos deben estar flexionados en un ángulo de 45º y las piernas entre 35 y 45º y el reposacabezas no debe estar demasiado separado de la cabeza.

Es importante que los conductores gradúen bien el asiento, el reposacabezas y el volante

  • Vigila cómo llevas el bolso. Llevarlo muy cargado y colgarlo en un solo hombro perjudica la musculatura cervical. Cuelga el bolso en bandolera y pon en él solo lo que sea necesario.
  • Usar zapatos con tacón alto habitualmente hacen que tu espalda sufra ya que, al llevarlos puestos, alteras la distribución de peso de tu cuerpo y para contrarrestarlo curvas la espalda al andar, lo que aumenta la presión entre las vértebras de la columna. Los zapatos planos tampoco son los más recomendables, elige un tacón de tamaño medio, entre 2 y 4 centímetros.
  • Dormir en mala posición. La postura más recomendable para proteger tu espalda al dormir es de lado con las rodillas flexionadas, en la típica posición fetal. Si duermes boca arriba coloca un cojín bajo las rodillas para que la zona lumbar no se arquee. No es aconsejable descansar boca abajo. Además, te en cuenta que tu colchón no debe ser ni muy duro ni muy blando para que se adapte bien a las curvas de la columna. Si hace más de 10 años que lo compraste es posible que ya no sujete adecuadamente y que debas cambiarlo.

Otros factores que también influyen

  • Estrés y nervios. Pocas partes del cuerpo son tan sensibles al estrés como la espalda y en concreto las cervicales. Nuestra postura cambia cuando estamos estresados. Al estar nerviosos, solemos llevar los hombros ligeramente hacia arriba, una posición poco natural que sobrecarga toda la zona.
  • El desánimo y la tristeza provocan que nuestra postura al andar sea perjudicial. Hay que caminar con la cabeza erguida, mirando al frente. Si vas con la cabeza baja las cervicales sufren, igual que al caminar con los hombros hacia delante y las dorsales algo curvadas.

Un estado de ánimo bajo hace que caminemos encorvados

  • El sedentarismo afecta mucho a la salud de la espalda ya que es necesario reforzar su musculatura para que no sean las vértebras solas, las que soporten el peso del tronco. Hay que hacer ejercicio pero bien hecho. Una actividad física mal practicada puede perjudicar a tus vértebras. Los ejercicios que implican impacto como correr o en los que hay que saltar pueden tener consecuencias en ese sentido. Lo ideal es combinar ejercicios de tonificación, que fortalecen os músculos que rodean la columna, con estiramientos que te ayudarán a aliviar tensiones. Pilates, yoga y natación son los más recomendables.
  • Los dientes también pueden afectarte. Aunque suene extraño es así y es que en un estado de tensión puedes sufrir bruxismo. Es una acción en la que se aprietan los dientes de una forma inconsciente sobre todo mientras duermes. Al levantarte, sientes un inexplicable dolor de cabeza que puede irradiarse hacia las cervicales y los hombros.