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Seguro que alguna vez has sentido esa "punzada" en la parte baja de la espalda a causa de esfuerzos excesivos, al sedentarismo o a las malas posturas.

La mayoría de los afectados no da mayor importancia, aunque es preferible consultar a un médico para aliviar el dolor y evitar que se repita o se cronifique, así como para comprobar que no se trata de una dolencia más grave.

¿Y si tu dolor de lumbares esconde algo más?

Según la Sociedad Española de Reumatología (SER), el 80% de los españoles padecerá lumbalgia en algún momento de su vida, sobre todo las mujeres. Aunque, de acuerdo con la SER, la mayoría de las causas de lumbalgia tienen solución con un cambio de hábitos, el dolor también puede ser síntoma de enfermedades reumatológicas que requieren control y tratamiento (hernia discal, artrosis...).

Corregir algunos hábitos suele solucionar la lumbalgia, pero conviene descartar otras causas

Como norma, toda lumbalgia que dura más de 3 semanas y que solo mejora parcialmente (o incluso nada) tras la toma de analgésicos debe consultarse con el médico para un estudio más profundo.

Averigua cuándo hay una enfermedad grave detrás

El dolor de lumbares no siempre está asociado a una enfermedad o trastorno grave de fondo. Sin embargo, cuando sí existe una enfermedad subyacente, puede tratarse de alguna de las siguientes:

  • El síndrome de la cola de caballo. Es la compresión de raíces nerviosas espinales. La falta de control de la micción o los esfínteres, junto al dolor lumbar, suelen ser síntomas claros.
  • Una infección vertebral. Hay que sospechar en caso de infección bacteriana reciente, toma de corticoides o drogas, o bien si aparece fiebre.
  • Un tumor. Si la lumbalgia se da en personas de más de 50 años, con pérdida de peso, historial de cáncer y dolor que no cesa, hay que descartar la existencia de un tumor.

¿Qué más puede provocarlo?

Otras causas comunes del dolor de lumbares pueden ser las siguientes.

1. Distensión muscular

Es una de las causas más comunes y ocurre cuando al levantar algo pesado o realizar un movimiento o un giro brusco, puede producirse un estiramiento de los músculos o ligamentos o provocar desgarros microscópicos.

Como consecuencia, no te puedes incorporar o incluso te cuesta caminar. No es preocupante, ya que suelen curarse por sí solas con la ayuda de reposo, aplicación de hielo o calor, estiramientos leves y progresivos y ejercicios para la zona lumbar.

2. Ciática

Si la molestia baja hasta las piernas o incluso hasta el pie, lo más habitual es que la causa sea una hernia discal. Ocurre cuando los discos que hay entre las vértebras pierden elasticidad y comprimen el nervio ciático. Además de dolor agudo en la nalga y la pierna, a veces hay hormigueo y falta de fuerza en la pierna dañada. Se alivia al caminar y empeora al estar quieto.

Las crisis de ciática suelen perdurar más de 3 semanas. Solo si los fármacos no calman el dolor y este es muy invalidante se contempla la cirugía.

3. Espondilolistesis

Se manifiesta cuando te duele más al caminar, ya que al desplazarse una vértebra de la parte inferior de la espalda sobre otra, se produce una inestabilidad en la espalda o comprimirse una raíz nerviosa. Suele ocurrir en la niñez pero no acostumbra a causar molestias hasta la edad adulta.

Por otro lado, si la vértebra desplazada daña las raíces nerviosas puede requerirse una intervención, aunque eso ocurre en pocas ocasiones.

4. Artrosis lumbar

Se da cuando te duele siempre, sobre todo al sentarte, ya que cuando los discos intervertebrales lumbares se adelgazan por el desgaste, pueden causar no solo inflamación sino también una leve inestabilidad de la parte baja de la espalda, provocando dolores, espasmos musculares y, en algunas ocasiones, también ciática. Puede afectar también a personas jóvenes.

Los síntomas de la artrosis lumbar se alivian con continuos cambios de posición. Se recomiendan fármacos y ejercicio para frenar su avance, y solo en los casos de artrosis muy avanzada puede recurrirse a la cirugía.