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Aunque te pueda dar la impresión que cada vez hay más casos de mujeres afectadas en tu entorno, a la vez los datos demuestran que aumenta, y mucho, su curación. Una de las claves es detectarlo a la primera señal.

En España se diagnostican alrededor de 22.000 nuevos casos al año pero en paralelo también aumenta su curación ya que más del 80% de las afectadas lo supera.

El enfoque de los médicos hacia esta enfermedad ha cambiado mucho en poco tiempo. Gracias a los avances de la medicina los tratamientos son cada vez mejores, más eficaces y menos invasivos.

Es evidente que el tratamiento médico es imprescindible, pero se ha demostrado que el apoyo emocional y psicológico es clave para superarlo. Por eso en el momento en que se conoce la enfermedad se pone en marcha un completo entramado de asistencia desde diferentes áreas.

Cuídate un poco más si tienes factores de riesgo

Las células crecen, se dividen en otras nuevas y mueren. El cáncer se origina cuando, en lugar de morir, siguen creciendo y forman células anormales que pueden invadir otros tejidos, algo que las “normales” no hacen. Y todo ocurre porque hay una alteración en el ADN celular que las "vuelve" cancerosas.

Son muchos los factores que pueden provocar esa alteración. Algunos son controlables. Otros no dependen de ti, pero conocerlos debería servirte para ser más estricta en tus revisiones. El pronóstico de curación del cáncer de mama es altísimo... si se coge a tiempo.

  • ¿Pasas de los 45? Solo uno de cada ocho cánceres de seno se detecta en mujeres menores de 45 años, mientras que dos de cada tres lo sufren mayores de 55.
  • ¿Te vino la regla pronto? Cuanto más expuesto haya estado tu cuerpo a la actividad de los estrógenos a lo largo de tu vida, más riesgo hay de cáncer de mama. Y esto ocurre por ejemplo si la regla llega antes de los 12 años o la menopausia tarde (tras los 55).
  • ¿Hay casos cercanos en tu familia? Si un familiar de primer grado (madre, hermana o hija) ha tenido la enfermedad tu riesgo se duplica. Y se triplica si dos familiares de primer grado la padecen. De hecho un 10% de los cánceres de pecho son genéticos, porque se hereda de uno de los padres una mutación en los genes BRCA1 (aumenta el riesgo un 65%) o BRCA2 (el riesgo es del 45%).
  • ¿Tienes las mamas muy densas? Los senos están formados por tejido adiposo, fibroso y glandular. Tus mamas son densas cuando tienes más tejido glandular y fibroso y menos adiposo. Y se ha demostrado que en estos casos el riesgo de tumor es hasta el doble. Además, cuesta más ver cualquier anomalía en las mamografías.
  • ¿Te sobran kilos? El exceso de peso tras la menopausia es malo por partida doble: aumenta los niveles de estrógenos y la insulina en sangre, y ambas cosas favorecen el cáncer. Y si los kilos se acumulan en el abdomen se disparan aún más los estrógenos.
  • ¿Sufres mucho estrés? El estrés afecta a la fase lútea de tu ciclo menstrual (desde que acabas de ovular hasta que te viene la regla), en la que segregas estrógenos y progesterona. Pero el estrés altera la producción de esta última de forma que hay un exceso de estrógenos.
  • ¿Te han dado terapia hormonal sustitutiva? Se sabe que seguir una terapia hormonal sustitutiva para reducir los síntomas menopáusicos eleva el riesgo, pero este casi desaparece pasados 5 años del tratamiento.

La detección precoz es fundamental

Si el cáncer de mama es detectado de forma precoz, las posibilidades de poder curarlo aumentan.

  • Explórate los senos una vez al mes. Obsérvalos y pálpalos frente al espejo (con los brazos bajados y en alto) y luego explóralos estirada. Los mejores días son entre el quinto y el séptimo desde el inicio de la regla. Si tienes la menopausia marca un día al mes.
  • Este tumor no suele producir dolor. Sin embargo, hay síntomas que avisan: cambios en el tamaño o la forma de la mama, un bulto firme en la mama o la axila, un pezón invertido (con secreción o llaga), hoyuelos, rugosidades, escamas o pliegues nuevos o bien enrojecimiento y hinchazón de las mamas. Si observas alguno acude al médico.

Revisar tus mamas una vez al mes te puede salvar la vida

  • La mamografía te puede salvar la vida. En sus fases iniciales el cáncer de mama no suele presentar síntomas evidentes, por eso la única forma de descubrir alguna anomalía es con una mamografía. En este sentido la tecnología ha avanzado en los últimos años y ya existen las mamografías 3D que generan una imagen tridimensional del seno.
  • Si esta prueba revela algo anómalo. En este caso se hacen otras, como una ecografía mamaria que confirmen o descarten las sospechas. En caso de indicios de tumor maligno, se hace una biopsia (extraer células del tejido para analizarlas).

Avances en los tratamientos para combatir el cáncer de mama

Una vez estudiado el tumor, la primera opción es la cirugía, aunque esta es cada vez más respetuosa y si se detecta a tiempo no se extirpa el pecho. Y en cada vez más casos, la radioterapia y sobre todo la quimioterapia son un poco menos traumáticas.

  • Cirugía conservadora. Si el diagnóstico es precoz se extrae solo el tumor y luego se da radioterapia. Antaño se extirpaba todo el pecho y los ganglios para analizarlos después. Ahora, con el estudio previo del ganglio centinela (el primero afectado en la progresión del tumor) solo se extirpa si es necesario. Únicamente en algunas ocasiones hay que quitar el seno, cuando el tumor es muy grande o hay más de uno.
  • Menos repercusiones. Afortunadamente, hoy en día la cirugía plástica permite reconstrucciones perfectas y a menudo en la misma intervención en la que se ha extirpado el pecho.
  • Aparatos de radioterapia muy evolucionados. Cada vez son más precisos y se administra el tratamiento justo en la zona a tratar sin “tocar” los tejidos sanos. Los efectos secundarios son menores y se necesitan menos sesiones. La mayoría de las pacientes no notan la radiación mientras dura, como máximo un leve hormigueo, sensación de calor o cansancio. La irritación de la piel es prácticamente su único efecto secundario.

Ahora se requieren menos sesiones de radioterapia

  • “Quimio” con menos efectos secundarios. Ha habido un gran avance en los tratamientos diana de estos fármacos para destruir el cáncer: actúan solo contra las células tumorales reduciendo efectos indeseados. Las náuseas y los vómitos son uno de los temores más habituales pero hoy en día ya hay fármacos que permiten controlar esos efectos indeseados. Y es cierto que el cabello se cae, pero es algo transitorio.
  • Solo si es necesaria. Se administra cuando las posibilidades de reaparición de la enfermedad son de más de un 20%. Para conocer ese riesgo se tienen en cuenta factores como los genes del tumor, su tamaño o la edad de la paciente. Puede darse también como primera opción para disminuir el tamaño del tumor.
  • Lo más nuevo: un ataque directo a las células. La inmunoterapia aplicada a la curación del cáncer se usa con grandes resultados. Consiste en estimular las defensas para combatir las células cancerosas y en el caso del cáncer de mama funciona bien si se combina con la quimioterapia en el tratamiento de un determinado tipo de tumor. Y es que el fármaco inmunoterápico logra "transportar" el quimioterápico directamente a las células cancerosas, como si fuera un caballo de Troya. Así, la quimio afecta menos a las células sanas y los efectos secundarios son menores.