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Notar escozor en los ojos y dificultad para abrirlos por la mañana son las manifestaciones más comunes de la sequedad ocular, un trastorno que ocurre cuando no hay suficiente lágrima o esta es de poca calidad y que, si no se trata, puede producir abrasiones en la córnea.

Esta alteración, conocida como "ojo seco", puede aparecer por varias causas y provocar molestias de diversa índole según la situación en la que nos encontremos; a fin de cuentas, dependemos mucho de nuestros órganos de la visión. Sin embargo, hay una buena noticia: disponemos de muchas herramientas para evitar la aparición de esta molestia.

A continuación veremos qué clase de situaciones pueden provocar ojo seco, qué hacer para combatirlo y cómo podemos detectar las señales de advertencia que manda esta condición tan común.

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causas del ojo seco

Lo habitual es que el ojo seco se deba al uso de lentillas o a mantener la mirada fija en una pantalla durante mucho rato. Es por eso que muchas personas pueden experimentar la sensación de tener "arenilla" dentro del ojo después de haber pasado una semana trabajando intensamente frente al ordenador y sin haber hecho pausas para descansar la vista.

Estar frente a una pantalla durante rato seguido favorece su aparición

De hecho, una intensa vida de oficina llena de horas extras suele ser el caldo de cultivo perfecto para la aparición del ojo seco, así que muchas veces la rutina laboral va haciendo que aparezca esta clase de problemas.

También es posible que la escasez de lágrima sea una de las consecuencias de haber sido sometidos a una operación con láser o incluso a la exposición al aire acondicionado. Por otro lado, puede ser síntoma de alteraciones médicas de varios tipos, como por ejemplo:

1. “Demasiadas” defensas

Hay enfermedades autoinmunes (provocadas por el propio cuerpo) que, ante un pequeño daño en los ojos, envían un ejército de defensas para luchar contra lo que lo causa, produciendo complicaciones durante el proceso. El síndrome de Sjögren (ojo y boca seca), la artritis reumatoide o el lupus sistémico son algunas de ellas.

2. La blefaritis

Aunque la lágrima está compuesta en un 90% por agua, también tiene lípidos y proteínas necesarios para evitar que se evapore. Esta infección del borde de los párpados dificulta la producción de los lípidos, con lo que la superficie del ojo se reseca.

3. Infecciones

Los virus de la hepatitis B y C y la sífilis producen cambios en la superficie ocular y favorecer la sequedad.

4. Cambios hormonales

Con los años, las glándulas lagrimales se atrofian y aparecen arrugas alrededor de los ojos que dificultan la correcta llegada de las lágrimas. Pero además, una de las causas más frecuentes del ojo seco en las mujeres es el desequilibrio hormonal que se da durante la menopausia.

5. Hipertiroidismo

Uno de los síntomas más visibles que indican que la glándula tiroides trabaja más de lo normal es la presencia de ojos saltones. Esto puede acarrear la dificultad para cerrar los párpados por completo durante la noche, lo que ocasiona la aparición del ojo seco.

6. Efectos secundarios de medicamentos

Si tomas antihipertensivos, ansiolíticos, antidepresivos, somníferos o antihistamínicos, consulta a tu médico, ya que pueden provocar ojo seco como efecto secundario.

así puedes prevenir este problema ocular

Las lágrimas artificiales suelen corregir este trastorno, aunque la Dra. María de la Paz, oftalmóloga del Centro de Oftalmología Barraquer de Barcelona advierte que estas deben ser las adecuadas dependiendo del tipo de ojo seco que se tenga y, además, conviene evitar aquellas que contengan conservantes, ya que pueden provocar ojo seco a largo plazo. Para ello, asegura, es mejor dejarse aconsejar por un especialista.

El uso de lágrima artificial es un buen aliado contra el ojo seco

El uso de la lágrima artificial es sencillo, tan solo tienes que aplicártela en los ojos de 2 a 4 veces al día y comprobar si después de un par de semanas los síntomas han remitido.

Por otra parte, afirma que una dieta equilibrada y rica en omega3 (presente en el pescado azul, frutos secos, etc) y vitamina A (disponible en hortalizas como el brócoli o la zanahoria) ayuda a mejorar los síntomas.

Otras medidas útiles para combatir el ojo seco son las siguientes:

  • Bebe dos litros de agua al día.
  • No fumes, y evita los espacios con humo.
  • Si trabajas con un ordenador, cada media hora descansa la vista durante medio minuto parpadeando a menudo.
  • Utiliza un humificador para llenar el ambiente de agua.

cómo saber si sufres sequedad ocular

Los principales síntomas del ojo seco, aquellos que puedes detectar antes de acudir a un profesional, son los siguientes:

  • Sensación de tener arenilla en la superficie de los ojos.
  • Aparición de molestias al cerrar los párpados.
  • Visión borrosa.
  • Aparición de una especial sensibilidad a la luz.
  • Picor, escozor y enrojecimiento en los ojos.
  • Sensibilidad a las corrientes de aire que rozan la córnea.

El examen oftalmológico

Revisar la vista mediante un examen oftalmológico, explicándole al especialista qué hábitos sigues en tu día a día y si tienes antecedentes médicos, es básico para saber qué causa la sequedad. Existen dos técnicas para determinarlo:

La prueba de Shirmer

Mide cuánta lágrima fabrican los lagrimales. Consiste en poner una tira especial en los párpados, gracias a la cual se puede medir el grado de humedad en unos minutos.

La prueba de osmolaridad

Es inmediata y se realiza analizando una lágrima para averiguar su calidad a partir de su composición.