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Prevenir la carencia de hierro y reponer su presencia cuando descienden sus niveles es esencial para evitar alteraciones de salud de todo tipo.

A continuación te daremos una serie de pautas para detectar fácilmente los casos en los que tu cuerpo te está diciendo que necesita mayores cantidades de este elemento químico.

La anemia por falta de hierro

Se calcula que el 4% de las mujeres españolas tiene anemia ferropénica, una alteración de la calidad de la sangre que es muy común y puede darse en ambos sexos.

La anemia ferropénica es el tipo de anemia más frecuente y aparece a causa de una deficiencia de hierro, un componente que tu cuerpo necesita para funcionar bien y que debe ser extraído de elementos del entorno, ya que no es producido directamente por el organismo humano.

El tipo de anemia más frecuente aparece por la falta de hierro en el organismo

Uno de los problemas que se dan cuando falta hierro es que tu sangre pierde una parte de su capacidad para transportar oxígeno, lo cual repercute sobre cómo te sientes y el modo en el que te comportas. A menudo, las personas que sufren anemia ferropénica no lo notan de entrada, pero a pesar de esto, si la situación no se resuelve, puede provocar varias complicaciones en todo el cuerpo.

Es muy importante que el médico analice si tus síntomas se deben a una anemia y que constate, además, que está producida por una carencia de hierro. Aunque ese es el motivo más habitual de esta alteración, hay otros tipos de anemia que requieren tratamientos específicos.

Los síntomas de la falta de hierro

Al principio la anemia ferropénica puede no dar síntomas, pero si aparecen una serie de señales físicas y psicológicas que persisten a lo largo de más de dos semanas, debes consultar a tu médico. Para entender mejor si lo que te ocurre tiene que ver con la falta de hierro, lee estas pautas:

1. ¿Te cansas más?

Cuando la musculatura no recibe oxígeno (que usa para generar energía) tú lo notas en forma de cansancio y, además, eres capaz de comprobar que tu fuerza ha disminuido significativamente en poco tiempo.

También es normal percibir cierta fatiga mental relacionada con la falta de concentración. Esto ocurre porque el cerebro es uno de los órganos de tu cuerpo que más energía necesitan, y la falta de oxígeno se nota mucho en el rendimiento de tus neuronas.

2. ¿Estás irritable?

La deficiencia crónica de hierro interfiere en la manera en la que tus neuronas se comunican entre sí. Tus células nerviosas trabajan pasándose entre ellas una serie de sustancias químicas llamadas neurotransmisores, partículas que actúan como mensajeras yendo de una neurona a otra.

Cuando hay niveles bajos de hierro, esto afecta en el modo en el que los esas sustancias químicas son enviadas y captadas por las neuronas, y esto repercute especialmente sobre un tipo de neurotransmisor llamado dopamina, cuyo poder para influir sobre ciertas partes de tu cerebro cae en picado. Como consecuencia aparece un estado de ansiedad e irritabilidad característico.

3. ¿Te sientes triste?

Tal y como hemos visto, el hierro interviene en el metabolismo de algunos neurotransmisores implicados en el estado de ánimo. Sin embargo, el sentimiento de irritabilidad no es el único que aparece por esta clase de desequilibrios. De hecho, una anemia crónica puede incluso aumentar el riesgo de sufrir una depresión.

4. ¿Tu piel ha palidecido?

La hemoglobina es la que da la coloración roja a la sangre. Cuando desciende, ya sea por una falta de hierro o por otra causa, la piel se ve más pálida. Además, la pérdida de calidad de la sangre también hace que la cicatrización de las heridas sea más lenta.

5. ¿Notas tu cabello y uñas más débiles?

El pelo recibe los nutrientes a través de los vasos sanguíneos del folículo piloso. Cuando el hierro desciende (incluso sin llegar a sufrir una anemia), tu cabello lo acusa y se ve más delgado y quebradizo.

En casos de anemia crónica, las uñas pueden adoptar una forma extraña

Ocurre lo mismo con las uñas, que pueden verse descamadas, abrirse en capas o presentar estrías. Cuando la anemia es crónica las uñas pueden adoptar forma de cuchara.

6. ¿Te duele la cabeza?

Este es uno de los primeros síntomas que suelen manifestar las personas que presentan una anemia mantenida. Ocurre también por la falta de oxígeno en la sangre que llega al cerebro.

7. ¿Te dan taquicardias?

Cuando es grave, la anemia ferropénica es capaz de producir taquicardias, y también palpitaciones, que desaparecen al tratarla. Si aparecen junto con mareos y dolor de cabeza, acude al médico cuanto antes.

8. ¿Sufres infecciones?

La eficiencia de las células encargadas de defender tu cuerpo de microorganismos invasores también puede verse afectada por la falta de energía. Por ello, la frecuencia de gripes, resfriados e infecciones en general puede aumentar con la anemia.