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Estas y otras malas costumbres nutricionales, tanto en la cocina como en la mesa, pueden restarte salud. Te contamos cómo te afectan y cómo puedes corregirlas para que tu organismo salga ganando.

5 cosas que no deberías hacer en la cocina

Sabemos que una dieta sana es el pilar fundamental para gozar de buena salud. La clave está en elegir bien los alimentos y moderar las raciones. Pero no solo cuenta lo que comes: también es muy importante cómo lo preparas. Te descubrimos cuáles son los errores más comunes y te damos alternativas más sanas para que las pongas en práctica.

1. Hervir demasiado las verduras

  • Error. Deberíamos tomarlas al dente, como la pasta, pero la mayoría tenemos tendencia a hervirlas demasiado. El resultado es que casi todos los nutrientes quedan en el agua de cocción.
  • Qué ocurre. Si las hierves mucho, una parte de las vitaminas hidrosolubles, en concreto la vitamina C y las del grupo B, así como algunos minerales y fitoquímicos, se pierden o se deterioran.
  • Cómo hacerlo bien. Si te gustan hervidas, usa poca agua y añade las verduras justo cuando esta rompa a hervir. Haz cocciones cortas, vigila que queden siempre enteras, y cuélalas en cuanto estén hechas, no las dejes sumergidas en el agua de cocción hasta el momento de servir. Otra opción es cocinarlas al vapor, ya que es como mejor se mantienen todas sus propiedades.

2. Calentar mucho el aceite

  • Error. La textura crujiente de los fritos gusta a casi todos, pero si calientas el aceite hasta que humee es perjudicial para la salud.
  • Qué ocurre. Las altas temperaturas hacen que en el aceite se formen sustancias cancerígenas (acrilamida, aminas heterocíclicas...).
  • Cómo hacerlo bien. Cuando vayas a freír, usa aceite de oliva virgen, ya que se deteriora más lentamente, y fríe a temperaturas bajas, que no sobrepasen los 170º. Y recuerda que hay otros métodos más saludables, como la plancha, el horno, el papillote...

3. Lavar los huevos

  • Error. La cáscara del huevo tiene una fina cutícula que lo impermeabiliza. El agua puede eliminar esta protección y hacer que los microorganismos se cuelen en el interior.
  • Qué ocurre. Si no se manipulan correctamente, los huevos o las preparaciones que lo contienen, como la mayonesa, pueden producir salmonelosis, una toxiinfección alimentaria producida por bacterias del tipo Salmonella.
  • Cómo hacerlo bien. Al comprar huevos, comprueba que no tengan la cáscara rota, agrietada o sucia de heces, y en casa no los laves. Por otro lado, la cáscara no debe entrar en contacto con el interior del huevo. Para ello, no lo casques en el mismo plato donde lo vayas a batir. Y pese a que es toda una tradición en la cocina, no uses la cáscara para separar la yema de la clara.

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4. Descongelar a temperatura ambiente

  • Error. Es una práctica muy común sacar el alimento de la nevera y dejarlo descongelar a temperatura ambiente o, incluso, en un recipiente sumergido en agua caliente. Pero descongelar de forma incorrecta no solo puede provocar pérdidas de nutrientes, textura y sabor...
  • Qué ocurre. Con estos métodos aumentas mucho el riesgo de que se produzca una contaminación microbiana, ya que la temperatura que favorece la reproducción de las bacterias es de entre 4 y 60º.
  • Cómo hacerlo bien. Lo más recomendable es bajar el día antes el alimento del congelador y dejarlo en el frigorífico, con una rejilla debajo para que no esté en contacto con el líquido que vaya soltando. Si se te ha olvidado o tienes un imprevisto, también puedes descongelarlo en agua fría, cambiándola cada 30 minutos.

5. Lavar el pollo antes de cocinarlo

  • Error. Otra costumbre muy extendida: lavar el pollo bajo el grifo antes de cocinarlo. Puede parecer lógico para eliminar bacterias, pero de esta forma lo que se consigue es todo lo contrario: favorecer la propagación de los microorganismos a través de las salpicaduras de agua.
  • Qué ocurre. Se ha demostrado que lavar el pollo antes de cocinarlo puede provocar que la bacteria Campylobacter se propague a las manos, superficies y utensilios de cocina, y de ahí a otros alimentos.
  • Cómo hacerlo bien. Además de no lavar el pollo, asegúrate de que no queda ninguna parte de la carne cruda. La cocción elimina esta bacteria. Eso sí, limpia bien la tabla y los cuchillos que hayas utilizado con el pollo antes de manipular con ellos otros alimentos.

Y 4 cosas que deberías evitar en la mesa

1. Tomar un café después de una comida rica en hierro

  • Error. Para muchas personas, un café es el colofón ideal a una comida tras el postre por su acción estimulante. Pero es una equivocación tomarlo después de platos ricos en hierro, como las lentejas, los cereales, la carne...
  • Qué ocurre. Los taninos del café, y también del té, dificultan la absorción del hierro de los alimentos. Y este mineral es esencial para prevenir la anemia, para que llegue el oxígeno a todo el organismo y, por tanto, para no sentirte cansada.
  • Cómo hacerlo bien. Para absorber mejor el hierro cuando tomes, por ejemplo, lentejas, combínalo siempre con otro alimento rico en vitamina C. Puedes espolvorear perejil en el plato, tomar un kiwi de postre... Esta vitamina favorece la asimilación del hierro.

2. Comer carne a diario

  • Error. Pese a las últimas advertencias de organismos como la OMS, todavía está muy extendido el hábito de tomar proteína animal en cada comida, sobre todo carne roja. Mucha gente cree que el menú está incompleto si no incluye este alimento.
  • Qué ocurre. El exceso de proteína animal dificulta que nutrientes como el calcio se asimile bien en los huesos, aumentando el riesgo de osteoporosis. Además una macroinvestigación realizada en EE. UU. y China, entre otros muchos estudios, vincula un exceso de proteína animal con un mayor riesgo de sufrir cáncer y enfermedades cardiovasculares.
  • Cómo hacerlo bien. Para obtener proteínas completas no hace falta que tomes carne a diario: las legumbres mezcladas con cereales también las aportan. Y de las proteínas animales, prioriza el pescado o la carne blanca por delante de la roja.

3. Beber vino con una ensalada

  • Error. El vino tinto con moderación puede ser beneficioso por sus antioxidantes, pero es un error combinarlo con platos como una ensalada porque le resta nutrientes.
  • Qué ocurre. El exceso de alcohol disminuye la absorción del ácido fólico de los vegetales. Y su carencia, aparte de ser esencial en el embarazo, puede provocar anemia.
  • Cómo hacerlo bien. Cuando tomes lechuga en ensalada, acompáñala de un zumo de naranja y así absorberás mejor el ácido fólico.

4. Abusar de los ahumados

  • Error. Son sabrosos, fáciles y rápidos de preparar: en aperitivos, ensaladas... Puntualmente no pasa nada, pero si se consumen a menudo no son sanos.
  • Qué ocurre. Aunque los pescados ahumados tienen casi las mismas propiedades nutricionales que los frescos, contienen mucha sal. Además, el proceso tradicional de ahumado produce hidrocarburos que elevan el riesgo de cáncer.
  • Cómo hacerlo bien. Puedes sustituirlos por una alternativa similar, muy sabrosa y más sana: los marinados caseros de salmón, sardinas, boquerones... Son fáciles de preparar: solo tienes que cortar el pescado en láminas, limpio y sin espinas, y cubrirlo con sal, pimienta, hierbas aromáticas, como eneldo, hinojo..., aceite de oliva, zumo de limón, etc. Déjalo reposar en la nevera en un recipiente hermético al menos 12 horas.