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Cuando se produce un ictus, los signos y síntomas del accidente cerebrovascular aparecen de forma inmediata en la persona afectada.

Ante un infarto cerebral es importante reaccionar rápido, ya que puede servir para prevenir daños graves e incluso evitar la muerte. Si aprendes a detectar las señales de un episodio de ictus podrás actuar pronto y, por tanto, reducir la intensidad de las secuelas.

¿Cuáles son los signos de alerta de un ictus?

Las principales señales de alerta que revelan la aparición del ictus son las siguientes:

1. Entumecimiento y problemas de movimiento

El infarto cerebral afecta a las neuronas del cerebro y también, de forma indirecta, al modo en que se activan los músculos, ya que estos dependen de las órdenes mandadas por el sistema nervioso. Por eso es muy frecuente que el ictus haga aparecer una sensación repentina de debilidad y entumecimiento en grupos musculares amplios, como los de un brazo o una pierna.

Además, las dificultades para mover esas partes del cuerpo pueden ir acompañadas de una sensación de hormigueo y de falta de sensibilidad en las partes afectadas.

La dificultad para mover un brazo o una pierna es uno de los síntomas más característicos

Por otro lado, también es frecuente que el ictus afecte a uno de los lados del rostro, el cual queda prácticamente paralizado y "relajado", como si las fibras musculares de esa parte hubiesen quedado totalmente desconectadas.

2. La boca queda torcida

Esta es una de las consecuencias más visibles del síntoma anterior. Si la boca queda torcida, y aparecen problemas para hablar o sonreír, hay que buscar ayuda cuanto antes.

3. Problemas repentinos de lenguaje

Las alteraciones del lenguaje pueden aparecer tanto a la hora de expresarse como al intentar entender lo que dicen otros. Esto ocurre porque esta clase de procesos mentales utilizan zonas amplias de la corteza cerebral, y por eso son vulnerables a una gran cantidad de lesiones.

Así pues, si notas que en cuestión de segundos te cuesta ordenar o pronunciar palabras sencillas, o que no entiendes muy bien a las personas que te hablan, puedes considerar esto una señal de alarma por ictus.

4. Pérdida repentina de visión

Los problemas súbitos de visión pueden afectar a uno o a los dos ojos. Si bien es un síntoma que da motivos para acudir cuanto antes a un hospital, hay que tener en cuenta que existen trastornos que, sin tener nada que ver con los ictus en sus causas, son capaces de producir este síntoma. Por ejemplo, algunos tipos de migraña también afectan a la visión.

5. Alteraciones en el resto de los sentidos

Todos los sentidos dependen del funcionamiento del cerebro y los ictus pueden interferir en el rendimiento de cualquier área del encéfalo encargada de procesar la información auditiva, táctil, olfativa, etc. De hecho, la aparición de extrañas sensaciones relacionadas con el tacto es muy frecuente, junto con las complicaciones de la visión.

6. Problemas de memoria y desorientación

Nuestro cerebro está lleno de grupos de neuronas asociadas a todo tipo de recuerdos, así que cuando una zona de este órgano se ve dañada, se puede producir una reacción en cadena. Esto produce una sensación de confusión que llega de golpe y que suele venir acompañada de desorientación y de una repentina pérdida de memoria.

7. Pérdida de la noción del tiempo

Los ictus pueden tener un impacto poderoso sobre tu nivel de consciencia, llevándote a sufrir una lipotimia.

La lipotimia es un tipo de síndrome en el que aparece la sensación de que se está al borde del desmayo, así como vértigo y cansancio, entre otros síntomas relacionados con la debilidad y la baja actividad nerviosa.

8. Dificultades para coordinar movimientos

Muchas de las acciones que realizamos cada día son llevadas a cabo de forma automática por estructuras del cerebro encargadas de conseguir que varios músculos coordinen su actividad. Sin embargo, con la aparición del infarto cerebral este equilibrio puede alterarse, lo cual produce problemas notables de coordinación. Si te das cuenta de que te cuesta andar o mantener el equilibrio y empiezas a experimentar mareos, pide ayuda cuanto antes.

Síntomas que pueden confundirse con un ictus

A veces, las señales que hemos repasado hasta ahora pueden indicar otra clase de problemas no relacionados con el infarto cerebral. Por ejemplo:

1. Un efecto secundario

Ciertos medicamentos de uso habitual (como por ejemplo, los que actúan sobre el sistema digestivo) o enfermedades neurológicas (como la esclerosis múltiple), pueden producir síntomas neurológicos similares a los que hemos tratado. No obstante, en el caso del ictus los síntomas suelen aparecer de forma muy repentina.

2. Una parálisis facial

Las alteraciones en el control de los músculos de la cara pueden ser producidas por un golpe de frío, y es típico que los síntomas surjan después de un cambio brusco de temperatura. Sin embargo, si se trata de un ictus probablemente aparecerán otros síntomas de forma conjunta.

3. Un adormecimiento de un miembro

Puede estar provocado por la compresión de un nervio. En este caso, los síntomas están muy localizados y desaparecen en pocos minutos. Si el adormecimiento en un brazo o pierna persiste o si no hay motivos para pensar que uno de los nervios ha sido presionado, hay que solicitar ayuda.