ictus

Las consecuencias de un infarto cerebral, también conocido como ictus, pueden ser distintas según la zona y el lado del cerebro que se queda sin el necesario flujo de sangre.

Esto ocurre porque cada área cerebral se encarga de realizar funciones determinadas y fácilmente distinguibles de otras, de modo que lesiones en zonas concretas producen efectos que también son concretos.

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La gravedad de los efectos del ictus

El ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres. Esto ya da una idea sobre el efecto devastador que puede tener un infarto cerebral si no se interviene a tiempo. Y es que incluso entre las personas que sobreviven a un ictus, las secuelas son muy frecuentes, ya que muchas veces la falta de riego sanguíneo hace que grandes áreas del encéfalo sufran daños irreparables.

Se conoce que entre el 80 y el 85% de los casos de ictus se deben a interrupción repentina del riego sanguíneo que va al cerebro, es decir, a que un vaso cerebral se obstruye. Esto puede pasar si un coágulo que se ha formado en la pared de la arteria cerebral tapona el vaso (trombosis) o si el coágulo llega al cerebro procedente de otro punto del cuerpo (embolia).

La mayoría de los casos de ictus se deben a una obstrucción del vaso sanguíneo o de la arteria

En cualquier caso, el resultado es el mismo: al no llegar suficiente sangre al cerebro, las células nerviosas de esa zona se ven privadas de oxígeno y nutrientes. Y si el flujo de sangre no se recupera inmediatamente, mueren.

Secuelas del ictus según el área afectada

Aunque cada cerebro es único, a grandes rasgos es posible encontrar una relación entre el lugar en el que han muerto las neuronas y el tipo de alteraciones psicológicas y del movimiento que aparecen después.

Según el hemisferio

El cerebro humano está dividido en dos grandes estructuras llamadas hemisferios cerebrales. Estos son casi idénticos a simple vista y se encuentran colocados a izquierda y derecha de nuestro cráneo. Según el hemisferio del cerebro que haya quedado dañado por el ictus, se verán afectadas diferentes capacidades mentales.

Hemisferio izquierdo

A grandes rasgos, el lado izquierdo del cerebro es responsable de la habilidad numérica, el lenguaje escrito y hablado, el control motriz del lado derecho y el razonamiento basado en las reglas de la lógica, entre otros aspectos.

Así pues, si el infarto cerebral daña ciertas partes de esta estructura, es más posible que aparezcan problemas de lenguaje o de cálculo matemático, por ejemplo, y que a su vez se tenga menos control sobre partes del cuerpo ubicadas en el lado derecho.

Hemisferio derecho

Por su parte, el hemisferio derecho se encarga fundamentalmente de la percepción espacial, la sensibilidad artística, el control del lado izquierdo, la perspicacia, el sentido musical y la imaginación.

Algunos síntomas característicos de las lesiones cerebrales en esta región son la dificultad para pensar en imágenes o las alteraciones de tipo emocional, además de los problemas a la hora de mover el lado izquierdo.

El ictus en un hemisferio cerebral suele afectar a la movilidad del lado contrario del cuerpo

Según la región cerebral infartada

Es muy útil fijarse en los rastros que el ictus deja en los lóbulos cerebrales, áreas de la zona más superficial del encéfalo que se extienden por encima de cada uno de los hemisferios. Otras estructuras del encéfalo que están ubicadas por debajo de la superficie del cerebro también nos pueden dar pistas sobre los síntomas que pueden aparecer tras uno de estos accidentes cerebrovasculares.

A continuación puedes ver la relación entre las zonas del encéfalo dañadas y el tipo de síntomas que originan.

1. Lóbulo frontal

Es el lóbulo más grande del cerebro humano. Los daños causados en esta zona producen alteraciones en el comportamiento, las emociones, la inteligencia, la memoria y el movimiento.

2. Lóbulo parietal

Está situado justo por detrás del frontal, y tiene que ver con la inteligencia, el pensamiento altamente abstracto, el lenguaje, la lectura y el reconocimiento de las sensaciones.

3. Lóbulo occipital

Esta parte del cerebro está situada por detrás del parietal. Se encarga casi exclusivamente de la visión, así que las alteraciones en esta zona pueden producir problemas a la hora de reconocer lo que se ve.

4. Lóbulo temporal

Este lóbulo está situado cerca de la oreja y de la sien. Las lesiones en esta zona causan problemas de lenguaje, de audición y, a veces, de visión.

5. Cerebelo

El cerebelo está ubicado muy cerca de la base trasera del cráneo, y es una de las zonas del sistema nervioso con mayor densidad de neuronas. Se ocupa entre otras cosas de la coordinación de ciertos movimientos voluntarios y del equilibrio.

Las personas con lesiones en esta estructura se mueven de forma caótica y desorganizada, y muchas veces les falta determinación a la hora de decidir qué movimientos realizar, aunque sean sencillos.

6. Tronco cerebral

Los daños en esta zona, que está situada entre la médula espinal y el resto del encéfalo, casi siempre tienen consecuencias muy graves, provocando la muerte súbita o la entrada en un estado de coma. Entre las funciones de esta estructura se encuentran la regulación de la presión sanguínea, de la temperatura corporal y de la respiración.