roncar

Si te levantas cansada, sin fuerzas, con dolor de cabeza o muscular, si de repente tienes problemas para controlar tu tensión…es posible que sufras apneas mientras estás durmiendo. Eso significa que durante algunos segundos dejas de respirar. En función de cuántas veces te ocurra esto durante la noche y de cuánto tiempo duren estas "pausas" tu salud se puede resentir. Te proponemos un test con el que podrás descubrir si es tu caso.

¿qué PASA CUÁNDO HAY APNEAS?

Un ronquido fuerte es el signo más evidente de que detrás hay una apnea del sueño, un trastorno que se produce cuando la respiración se interrumpe unos segundos mientras dormimos. Y aunque no todos los “roncadores” la padecen, en general las personas que roncan no suelen alcanzar un sueño reparador.

Cuando se produce una de estas pausas el organismo deja momentáneamente de recibir el oxígeno necesario para hacer sus funciones, por ello puedes notar efectos como:

  • Cefaleas. Hay más posibilidades de sufrir dolores de cabeza, según demostró un estudio del Instituto Nacional del Envejecimiento de Bethesda (EE.UU.)
  • Dolor muscular. Roncar moviliza los músculos del cuerpo, que están “en alerta” toda la noche y eso provoca que no se relajen y notes a primera hora de la mañana dolor y entumecimiento muscular.
  • La piel también queda perjudicada, ya que al no respirar correctamente, el organismo no se oxigena al 100%, lo que dificulta la eliminación de toxinas. La consecuencia más visible es la falta de luminosidad y la aparición de arrugas prematuras.

DESCUBRE SI A TI TE PASA

Además de notar las señales anteriores, fíjate a cuántas de las siguientes preguntas respondes de forma afirmativa. Si al finalizar el test has contestado muchos SI es probable que sufras apneas de forma habitual. En este caso deberías consultar con un especialista ya que existen formas de evitarlo y "recuperar" tu salud.

1. ¿Necesitas levantarte más de cuatro veces para orinar por la noche?

Las apneas provocan que en nuestro organismo se libere la hormona natriurética, que provoca que las ganas de ir al baño aumenten.

2. ¿Cuando te despiertas notas mucha sequedad de boca e incluso dolor de garganta?

Para facilitar el paso del aire, los músculos de la garganta trabajan duramente aumentando su tono. En consecuencia, esta zona puede acabar irritándose. Además, al roncar se respira con la boca abierta y este es el motivo de que te despiertes con una sensación de “boca pastosa”.

3. ¿Por la mañana sientes que no has descansado lo suficiente y te duele la cabeza?

Las interrupciones durante el sueño impiden un correcto descanso y esto incide tanto en el plano físico como en el mental.

4. ¿Tu humor ha cambiado últimamente y todo te irrita más?

Al no respirar bien, tu cerebro no se oxigena lo suficiente durante toda la noche y esto puede provocar alteraciones en su funcionamiento. Una de las más comunes son los cambios de humor (depresión, irritabilidad…)

5. ¿Te duermes con frecuencia al permanecer sentada durante un rato (en el bus, en el cine..)?

La falta de descanso nocturno pone a nuestro organismo al límite. Tanto que, a la mínima situación de relax, acabas durmiéndote sin pretenderlo y sin darte cuenta.

6. ¿Te entra mucho sueño en mitad de una conversación relajada?

Cuando los paros respiratorios son muy frecuentes o hace tiempo que los sufres, la posibilidad de quedarse dormida “a la mínima” es mayor. Incluso puede ocurrir mientras la persona está conduciendo.

7. ¿El contorno de tu cuello es superior a 44,5 cms?

La complexión física influye en los ronquidos. Se ha comprobado, por ejemplo, que las personas con el cuello corto suelen tener el paladar largo, y esto impide un buen paso del aire.

8. ¿Tienes la tensión arterial elevada o te cuesta mantenerla a raya incluso con medicación?

Según datos de la Sociedad Española de Hipertensión, el 50% de las personas con apnea tiene la tensión arterial alta. Después de dejar de respirar durante unos segundos, la tensión aumenta. Si los episodios son frecuentes pueden provocar hipertensión.

9. ¿Algún familiar cercano padece esta alteración?

Muchos de los factores de riesgo (complexión de boca y mandíbula, hipertensión….) tienen una base genética, por lo que puedes tener predisposición a padecerla.

10. ¿Te cuesta mantener la atención y acordarte de las cosas?

Al interrumpir el sueño constantemente, la persona afectada no puede alcanzar su estado más profundo (fase REM), que es vital para mantener la memoria y la capacidad intelectual en perfecto estado.