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Un 10% de la población ha sufrido alguna vez de piedras en el riñón, conocidos en el mundo médico como cálculos renales.

Si no ha sido (de momento) tu caso, seguro que habrás oído lo dolorosa que resulta esta experiencia para los afectados, y es por eso, entre otros motivos, que conviene hacer lo posible por prevenir esta clase de problemas de salud.

A continuación veremos todo lo que hay que saber sobre las piedras en el riñón, desde formas de combatirlas y prevenirlas hasta sus causas y síntomas.

¿Qué son las piedras en el riñón?

Las piedras o cálculos renales son unas masas sólidas formadas por pequeños cristales que se crean a base de sedimentos que van dejando las sales y los minerales de la orina.

Estas partículas duras suelen tener el tamaño de un grano de arena grande, pero en ocasiones llegan a proporciones más notables. Cuanto mayor sea el cálculo, mayores serán las posibilidades de que, además de producir dolor al lesionar tu cuerpo a su paso, termine bloqueando el flujo de la orina.

Tanto si estas partículas se quedan bloqueando los conductos por los que baja la orina como si no lo hacen, su aparición puede tener consecuencias graves para tu salud, ya que en ocasiones dan paso a infecciones internas difíciles de tratar.

Las piedras del riñón pueden bloquear el flujo de la orina

Las piedras que miden menos de 5 mm pueden salir por sí mismas al orinar sin provocar apenas molestias.

Sin embargo, las más grandes sí pueden ser bastante dolorosas e incluso requerir tratamiento para eliminarlas. Es el caso del cólico nefrítico, que ocurre cuando el cálculo se mueve a través del uréter, se queda atascado en la vejiga o la uretra y obstruye el flujo urinario, provocando un dolor intenso localizado en abdomen, la ingle o espalda.

Cómo prevenir la aparición del cálculo renal

Beber tres litros de agua al día ayuda a prevenir la formación de piedras en los riñones. Esto hará que el trabajo de estos órganos "no se acumule" y que puedan ser capaces de ir depurando las sustancias sobrantes de tu cuerpo poco a poco, de manera constante.

Por otro lado, llevar un estilo de vida sano es la mejor receta para evitar que tus riñones envejezcan antes de tiempo y tengan la capacidad de evitar lo máximo posible la aparición de esta clase de complicaciones. Para ello, la Dieta Mediterránea te será de gran ayuda, así como el ejercicio físico ligero realizado durante 30 minutos al día, a poder ser en entornos con aire limpio.

Sus síntomas

La presencia de piedras en el riñón solo puede ser diagnosticada por personal médico, pero hay señales que te ayudarán a intuir si lo que experimentas es un cólico renal.

En este sentido el principal síntoma de la piedra en el riñón es la sangre en la orina, la cual revela que algo no va bien en el sistema urinario. Otros síntomas son los siguientes:

  • Aparición de náuseas y vómitos.
  • Escozor al orinar.
  • Dolor en la espalda o el abdomen.
  • Fiebre.

¿Cómo combatirlo?

Hay quien dice que lo que se siente al notar las piedras bajando por el tracto urinario es equiparable a un dolor de un parto. Si lo has sufrido sabes perfectamente lo doloroso que es, y si no te ha ocurrido, te va a ir bien conocer algunas medidas que puedes tomar en caso de que súbitamente padezcas esta molestia.

Por ejemplo, una vez formadas las piedras en el riñón, la alimentación será una poderosa aliada para que su tamaño no aumente.

Si tus cálculos son de calcio, reduce los productos ricos en ese mineral (solo dos porciones diarias de lácteos) y aumenta el consumo de apio.

En caso de que sean de ácido úrico, vigila las proteínas y opta por carnes y pescados blancos. Para controlar los de oxalato de calcio, evita marisco, espinacas, chocolate, pimientos y pescado azul. En cambio, los zumos de frutas ricas en vitamina C te convienen, siempre que no los tomes en ayunas.

Controlar la dieta es una buena manera de prevenir la aparición de cálculo renal

Además de todo esto, ten en cuenta que el dolor puede ser aliviado con analgésicos y calor local.

El 80% de las piedras o cálculos renales se eliminan sin tratamiento. Pero si persiste el problema, puedes recurrir a hierbas como la “rompepiedras” (Lepidium latifolium) o a fármacos como los diuréticos tiazídicos, que funcionan muy bien.

Cirugía en casos complicados

Solo cuando nos topamos con una piedra “rebelde”, hay que recurrir a la cirugía para deshacernos de ella. En cualquier caso, en los últimos años se ha avanzado mucho en la extirpación con técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas y que ofrecen muchas garantías de seguridad.

Otra novedad es la eliminación de piedras con láser. El tratamiento consiste en romper los cálculos (litotricias) con ondas electromagnéticas para su posterior eliminación de forma fácil, ya que su tamaño se habrá reducido tanto que podrán pasar de una a una por el tracto urinario sin causar mayores daños.