VERTIGO

En el caso de que te haya pasado alguna vez, ya te habrás dado cuenta de que este fenómeno, llamado vértigo, no es exactamente lo mismo que el miedo a las alturas, y a diferencia de este puede ocurrir prácticamente en cualquier lugar, haya o no un precipicio cerca; es por eso que es capaz de causar un importante malestar, en especial cuando aparece con cierta frecuencia en momentos inoportunos.

Si crees que sufres de vértigo demasiado a menudo, en este artículo te explicaremos qué te ocurre y cómo evitarlo.

¿Cuáles son los síntomas?

Para saber si lo que te ocurre es vértigo, y no otros problemas que pueden ser confundidos con este problema, como por ejemplo ciertas alteraciones de la visión o el simple mareo, fíjate en si en tu caso se dan los siguientes síntomas:

1. Distinguir entre vértigo y mareo

En un mareo se pueden experimentar varias sensaciones: desfallecimiento, sensación de desmayo, inestabilidad, aturdimiento, malestar y náuseas. En cambio, cuando lo que sucede es un vértigo la principal sensación es el falso movimiento propio o de los objetos que te rodean (vértigo giratorio) y la consiguiente pérdida de equilibrio. Sin embargo, a la situación habitual es que el vértigo se presente junto al mareo.

Relacionado con este artículo

2. Distinguir entre vértigo y problemas de visión

El vértigo no tiene por qué producir problemas de visión, aunque a veces las alteraciones que están detrás de la aparición de uno también facilitan la aparición del otro. Así pues, cuando se tiene vértigo parece que todo lo que hay a nuestro alrededor se tambalea, pero las posibles dificultades a la hora de reconocer lo que hay cerca se derivan de esa sensación de movimiento constante, no de una pérdida de detalle de lo que se ve (lo que vemos no pasa a quedar borroso).

¿Qué causas hay detrás de esto?

Dentro del cerebro hay una especie de “ordenador central” conectado con los ojos y con el oído interno para saber en todo momento en qué postura estás: de pie, con un pie levantado, en posición reclinada, etc. Cuando esta conexión se altera es cuando aparecen vértigos y mareos. Esto permite que los datos visuales que entran por tus ojos y la información relacionada con la posición del propio cuerpo respecto al eje de gravedad se mezclen y den lugar a una sensación errónea de posición corporal.

El cerebro se equivoca al interpretar lo que recibe por los ojos junto a las señales de posición del propio cuerpo

Ahora bien, en cuanto a las alteraciones que producen este fenómeno, pueden ser variadas. De hecho, existen diferentes tipos de vértigo según sus causas. Son los siguientes

1. Vértigo central

Este tipo de vértigo es el menos frecuente, y se produce a consecuencia de enfermedades graves como accidentes cerebrovasculares o tumores que afectan al encéfalo.

2. Vértigo periférico

El vértigo periférico es más habitual que el anterior tipo, y detrás de su aparición es normal que existan trastornos que afectan fundamentalmente al oído, aunque también puede ser provocado por traumatismos en la cabeza o diferencias de presión.

3. Vértigo posicional

El vértigo posicional es el más común y se debe a la formación de unos cálculos llamados “otolitos” en una zona del oído. El mareo se desencadena con los movimientos de cabeza y aparecen episodios de vértigos muy bruscos pero de corta duración.

¿Por qué se producen los mareos repentinos?

Entre las causas de los mareos a veces hay estímulos especialmente llamativos, como ver sangre o sentir un dolor muy intenso, que pueden provocar una sensación repentina de pérdida de consciencia que dura unos segundos. También puede deberse a otros factores como lo siguientes:

  • Bajada de glucosa.
  • Tensión baja.
  • Anemia.
  • Exceso de calor.
  • Problema de oído o de vista.
  • Ansiedad.

¿Puede estar relacionado con el corazón?

El mareo sí puede estarlo. Si la sangre (que es la sustancia encargada de transportar el oxígeno) no llega al cerebro correctamente, se puede percibir este síntoma, ya que el encéfalo necesita estar recibiendo constantemente grandes cantidades de oxígeno para funcionar y, ante la escasez de este, se priorizan otras funciones imprescindibles para mantenernos vivos. Cuando hay una bajada de tensión, arritmias o algún otro problema cardíaco, puede suceder.

¿Las cervicales pueden estar detrás?

No es habitual, pero puede ocurrir. Lo que sucede es que la arteria vertebral se comprime al mover el cuello, lo que provoca una falta de riego transitorio. Cuando eso pasa, los síntomas se asemejan más a un mareo que a un vértigo, ya que con este último los problemas cervicales no tienen en realidad tanta relación.

¿Qué tratamiento hay para el vértigo?

Lo que hay que encontrar es la causa específica que lo provoca para tratarla directamente. Ante una crisis de vértigo el médico puede recomendar alguna medicación o ejercicios de fisioterapia que consisten en movimientos de cabeza y ojos.

La fisioterapia puede ayudar con movimientos controlados de la cabeza y los ojos

En este sentido, puede ayudar un recurso conocido como maniobra de Epley, realizado por un especialista que irá colocando tu cabeza en ciertas posiciones para que tu cuerpo vaya volviendo a ajustar tu sentido del equilibrio.

Además, por tu cuenta puedes tomar medidas que te permitan sobrellevar mejor el vértigo o los mareos asociados, si bien no pueden sustituir la atención médica. Cuando notes que aparece el vértigo o el mareo de repente ten en cuenta estas pautas:

  • Si sientes gran inestabilidad túmbate sobre la cama o el sofá.
  • Si notas que todo gira, no te estires, porque lo agravaría. Siéntate y procura fijar la vista a un punto lejano.
  • Si estás en la calle busca un lugar con sombra para sentarte.
  • A veces tomar un cítrico (limón, naranja, mandarina) alivia el malestar.
  • La hidratación es importante ante un mareo que causa cierto desvanecimiento.