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Vivir en un octavo piso aumenta la severidad de los síntomas de alergia primaveral mucho más que vivir en un primero. Este curiosos dato lo ha revelado un estudio publicado en la revista científica Allergy y que ha sido elaborado por el servicio de Alergología del Hospital Río Hortega de Valladolid. Parece ser que el polen tiende a aumentar su nivel de concentración a medida que aumenta la altura y a esto hay que sumarle que las corrientes de aire facilitan que el polen se eleve a niveles más altos.

Es cierto que no puedes cambiar de casa para evitar este efecto, pero puedes hacer otras muchas cosas que si te ayudarán a hacer más llevaderos los molestos síntomas de la alergia. Si eres uno de los 8 millones de alérgicos a algún tipo de polen que hay en España, con las precauciones y consejos que te explicamos a continuación, podrás reducir su impacto y aliviar los síntomas de tu alergia, evitando que vaya a más.

14 claves para combatir la alergia

Evitar totalmente la exposición al polen es imposible, pero puedes protegerte tomando medidas como estas... dentro y fuera.

En casa

  1. Ventila la casa al mediodía, ya que en las primeras horas de la mañana la concentración de polen es mayor. Cinco minutos son suficientes para airear perfectamente una habitación. El resto del día, mantén las ventanas cerradas.
  2. Pasa el aspirador en lugar de barrer, y limpia el polvo con bayetas húmedas para que el polvo no "vuele" de un lado al otro.
  3. No tiendas la ropa al aire libre, ya que el polen se adhiere a las prendas.
  4. Coloca filtros en el sistema de aire acondicionado y en las salidas de ventilación. Existen filtros especiales antipolen.
  5. Desinfecta lo justo, un exceso de limpieza eleva el riesgo de sufrir alergias. Piensa que con demasiada higiene le ahorras todo el trabajo al sistema inmune, y este puede acabar actuando cuando no debe.
  6. Controla el estrés, ya que puede agravar los síntomas. La alergia es una enfermedad autoinmune, es decir, tu propio organismo se acaba atacando a sí mismo. El estrés no la provoca, pero puede agudizarla.
  7. Al llegar a casa, dúchate y cámbiate de ropa. Es recomendable incluso que te laves el pelo para eliminar las partículas de polen.

En el exterior

  1. Procura no salir a primera hora de la mañana y al atardecer, la concentración de polen es mayor de 5 a 10 de la mañana y de 7 a 10 de la noche.
  2. Evita las estancias prolongadas en parques, jardines y zonas de arbolado, ya que podría desencadenarte una crisis.
  3. Lleva gafas de sol para proteger tus ojos del polen.
  4. Valora el uso de una mascarilla que te cubra nariz y boca si sufres habitualmente síntomas muy fuertes, sobre todo si no tienes más remedio que salir de casa en días de alta polinización. Asegúrate de que sea una mascarilla homologada. Las mascarillas tipo quirúrgicas no bastan, porque no tienen ningún sistema de filtro y están fabricadas con un material similar al papel cuyos poros deja pasar el polen.
  5. Planifica tus salidas y consulta la web www.polenes.com de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), donde podrás conocer los niveles de cada tipo de polen en un lugar concreto. También existen aplicaciones para el móvil, como "Polen control", "AlertaPolen", "Alergo Alarm". Esto te puede ayudar a evitar los lugares y días más críticos.
  6. Al elegir destino, mejor playa que montaña, ya que en el mar hay poco polen y es ideal para los alérgicos.
  7. Viaja con las ventanillas del coche subidas para evitar que entre polen. También existen filtros antipolen para los vehículos.

Factores que te predisponen a la alergia

  • En qué época naciste. Si fue justo antes de la polinización, la exposición al alérgeno cuando tu sistema inmune todavía estaba inmaduro pudo aumentar el riesgo de sufrir una alergia en el futuro.
  • No recibiste lactancia materna. Está demostrado que la leche de la madre transmite al bebé anticuerpos que le protegen de alergias, entre otros problemas de salud.
  • Vives en una ciudad. En los centros urbanos hay muchos contaminantes en el aire (sobre todo, partículas diésel). Y la cantidad se eleva año tras año debido al aumento del tráfico. Estas partículas empeoran los síntomas de la alergia, especialmente de aquellos que afectan a los bronquios. Pero no solo eso, los contaminantes también crean un ambiente hostil para las plantas, que se "estresan". Para defenderse, estas generan un polen mucho más agresivo que el de zonas rurales no contaminadas.
  • Fumas. El humo del cigarrillo provoca un efecto parecido al impacto de las partículas de combustible diésel en las personas afectadas por alergias: aumenta su sensibilidad al polen e intensifica los síntomas propios de esta afección.