estatinas

La OCU advirtió recientemente, tras realizar un estudio sobre el uso y abuso de las estatinas que se utilizan para reducir el colesterol, que habría que evitar recetar estos fármacos de manera indiscriminada. Y es que, aunque en algunos casos el beneficio de tomarlos es mayor que los riesgos, no hay que olvidar que provocan una serie de efectos colaterales en el organismo.

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Qué ocurre al tomar fármacos para el colesterol

No hay ningún medicamento que sea completamente inocuo para el organismo. El Dr. Francisco Marín, médico de atención primaria, nos cuenta que cuando los médicos deciden recetar cualquier fármaco valoran si es mayor el beneficio que el riesgo de tomarlo y por ello tienen en cuenta el historial de cada paciente. Es por eso que es tan importante que siempre sea el médico quien prescriba la medicación, nunca, por "banal" que te parezca el fármaco, debes medicarte por tu cuenta.

En caso de las estatinas, el dr. Marín señala que pueden afectar de las siguientes formas:

Dan lugar a dolores musculares

Hasta el 30% de las personas que se medican con estatinas para controlar sus niveles de colesterol en sangre sufren dolores musculares a diario, sobre todo en la espalda, pantorrillas, glúteos y muslos.

Aunque no debes dejar esta medicación por tu cuenta sino que debe ser el médico quien te lo aconseje, llegado el caso, estas molestias musculares desaparecen a las dos semanas de dejar el tratamiento con estatinas.

Los dolores musculares aún pueden ser más fuertes si te estás medicando con otros fármacos. En cualquier caso, háblao siempre con el especialista.

Afectan al sistema digestivo

Puesto que estos medicamentos ponen a prueba a tu hígado –y en algunos casos lo dañan–, es normal que aparezcan también todo tipo de alteraciones digestivas. Es habitual sufrir digestiones lentas, malestar abdominal, reflujo… De hecho, cuando se toman de forma regular, se recomienda someterse a exámenes periódicos para comprobar que las enzimas hepáticas (transaminasas) no se han alterado.

Alteran el sueño y la memoria

Confusión, olvidos y pérdida de memoria son algunos otros síntomas que notan las personas tratadas con estatinas. Por suerte, estas alteraciones cognitivas desaparecen cuando se suspende el tratamiento.

Muchos de estos efectos desaparecen cuando se deja de tomar el fármaco

Un peor descanso nocturno, así como mareos, visión borrosa, erupciones cutáneas y cefaleas forman parte también de las quejas de los pacientes que toman estatinas. Si aparecen, háblalo con tu médico porque debéis valorar si las molestias son tan fuertes y persistentes como para justificar el cambio de tratamiento anti-colesterol.

Pueden desencadenar la diabetes

Es otra de las consecuencias que puede acarrear el tratamiento con estatinas, y sucede si se toman a largo plazo durante más de 4 años y en dosis elevadas.

Riesgo de cataratas

Un estudio publicado en la revista JAMA Oftalmology demostró que quienes toman estatinas tienen un 27% más riesgo de sufrir este problema ocular. Si tienes antecedentes y te dan la opción de cambiar de hábitos para controlar el colesterol sin medicamentos, sigue el consejo.

Cuándo HAY QUE TOMAR ESTATINAS

En EE. UU., donde la "cultura de los buenos hábitos" es escasa, cada vez se recetan más. Aquí, el 40% de las personas que tienen colesterol alto solo usan fármacos para bajarlo. Sin embargo, en un altísimo porcentaje de casos, el colesterol se controla con dieta y ejercicio. Y según las estadísticas el 34% de los que toman estatinas tienen menos de 240 mg/dl de colesterol, unos niveles fácilmente modificables (en la mayor parte de casos donde no hay otras patologías asociadas) cambiando de hábitos.

Los médicos suelen recetar estatinas en situaciones como:

  • Si se suman varios factores de riesgo. Si además de tener el colesterol elevado sufres diabetes, tienes la tensión alta, eres fumador, sedentario y los hábitos de vida no son suficientes para controlar estos aspectos, es probable que el especialista valore recetarte estatinas para reducir tu riesgo cardiovascular. El médico lo decide en función de una tabla (Regicor) que valora las probabilidades de sufrir un infarto en 10 años.
  • Si el colesterol es "familiar" y su nivel es muy elevado (suele diagnosticarse durante la infancia). En ese caso la "fábrica" de colesterol en el organismo está alterada y genera demasiada cantidad. Por eso, aunque se controle la dieta en estos casos, a veces no se logra reducir los lípidos.
  • Según los niveles de las transaminasas. El tratamiento con estatinas eleva las transaminasas, que intervienen en la función del hígado. Por ello, si estas están elevadas de por sí, conviene valorar si conviene tomar estatinas, o no. Es un valor que aparece en las analíticas de sangre.