Taquicardia

El corazón es un órgano que funciona por "impulsos eléctricos", que son los responsables de los latidos y los que regulan su frecuencia. Pero a veces se dan una especie de "cortocircuitos" que hacen que el corazón se descontrole, dando lugar a latidos acelerados o con un ritmo alterado.

Aunque generalmente se trata solo de un "fallo" pasajero del ritmo del corazón, conviene prestar atención, porque a veces el responsable puede ser un problema cardiaco.

Qué puede causar taquicardia

La mayoría de las veces el corazón late más rápido de forma puntual como consecuencia de una reacción normal al realizar un esfuerzo, al sentir temor, nerviosismo o estrés, o al experimentar una emoción fuerte.

Las taquicardias producidas por los nervios suelen tener menos de 120 latidos por minuto y acaban de forma progresiva, ya que el corazón va calmándose poco a poco. 

En otras ocasiones, la taquicardia también puede deberse a una fiebre alta, al efecto secundario de un medicamento o a patologías como anemia o hipotiroidismo.

Cuando el ritmo del corazón se acelera de repente, de forma acusada y sin ninguno de estos motivos, es importante acudir al médico para averiguar la causa, ya que puede tratarse de una taquicardia producida por alguna anomalía en el sistema eléctrico del corazón. Este tipo de taquicardias pueden durar desde pocos minutos hasta horas y, a diferencia de las de origen nervioso, suelen empezar y acabar de forma repentina. 

Así puedes “desacelerar” tu corazón

Si notas que tu corazón late muy rápido y sospechas que es por nervios o estrés, este pequeño truco te ayudará a relajarlo: coge aire profundamente y aguanta la respiración haciendo fuerza con el abdomen. A menudo esto es suficiente para recuperar el control. 

Como medidas preventivas, evita tomar bebidas excitantes como café o alcohol y fumar, ya que empeorarán el problema.

Seguir una alimentación equilibrada y practicar una actividad física moderada de forma habitual te ayudará a que tu corazón se fortalezca y funcione con normalidad. El corazón de una persona que no hace ejercicio late aproximadamente 70 veces por minuto en reposo. El de una persona que hace deporte regularmente late 40 veces por minuto, pero impulsa la misma cantidad de sangre, realizando para ello un esfuerzo menor. 

Cómo tomarte bien el pulso

Puedes pedir que te lo tomen en cualquier farmacia o hacerlo tú con algún dispositivo como un tensiómetro (además de las cifras de la tensión arterial también suelen reflejar las pulsaciones) o un pulsómetro de los que se usan para hacer ejercicio.

Si no tienes uno de estos aparatos, también puedes comprobar tu pulso siguiendo estos pasos:

  • Localiza el punto en la muñeca. En la zona donde se suele abrochar la correa del reloj, notarás unos conductos fibrosos que son los tendones que mueven los dedos. En el lateral que se dirige hacia el dedo pulgar, se encuentra la arteria radial, que se palpa con facilidad.
  • Presiona suavemente. Coloca la yema de uno o dos dedos de la otra mano en ese punto hasta que notes el pulso.
  • Cuenta el número de latidos por minuto. Ponte a la vista un reloj con segundero o un cronómetro. No hace falta que cuentes todos los latidos durante un minuto. Cuéntalos solo durante 15 segundos y luego multiplica la cifra por 4.

En estado normal, el corazón de una persona sana late a una frecuencia de entre 60 y 100 latidos por minuto. Cuando suben a 130-140 latidos por minuto hablamos de taquicardia. 

Cuándo debes acudir al médico

Si no hay una causa puntual, como una situación de estrés, y la taquicardia se mantiene durante cierto tiempo, debes acudir al médico, ya que si existe un problema cardiaco y no se trata puede llegar a provocar insuficiencia cardiaca e incluso un infarto. No dejes pasar estas señales:

  • Pulsaciones altas. Si están momentáneamente altas pero por debajo de las 120 pulsaciones por minuto, puede ser por nervios. Si en reposo superan esta cifra, debes consultar a tu médico.
  • Pulsaciones bajas. Aunque, como ya hemos dicho, los deportistas suelen tener menos pulsaciones y, según algunos estudios, las personas que tienen las pulsaciones un poco más bajas viven más años, conviene que acudas al médico si tienes menos de 45 latidos por minuto. 
  • Sufres mareos. Pueden ser producidos por arritmias, sobre todo si sientes de repente dificultad para respirar. Comprueba también tu tensión arterial porque también puede ser la causa. 
  • Te has desmayado. Una arritmia puede ser la responsable, ya que quizá no ha llegado suficiente sangre al cerebro. Si has sentido palpitaciones o dolor en el pecho antes o después de desmayarte, acude lo antes posible al médico. 

Qué tratamientos existen

Cuando la taquicardia no es esporádica ni está ocasionada por situaciones de estrés o emocionales es fundamental hallar la causa, ya que el tratamiento dependerá del diagnóstico. 

Si se trata de una anomalía eléctrica en el corazón, no debes preocuparte. Existe una técnica llamada ablación que consiste en localizar esos "cortocircuitos" y anularlos aplicando ondas de radiofrecuencia.  

Ante otros problemas, como por ejemplo una fibrilación auricular (el corazón pierde su ritmo normal y los latidos son irregulares), el especialista puede prescribir una medicación específica, como anticoagulantes.

En otros casos, puede ser necesario poner un marcapasos. Este pequeño dispositivo, que se implanta debajo de la piel, detecta cuándo el corazón pierde el ritmo y le devuelve su compás habitual.

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