Sinusitis

No se trata de una enfermedad grave, pero conviene acudir al médico ante la mínima sospecha para evitar que se cronifique, ya que la sinusitis, entre otros síntomas, puede dificultar la respiración y provocar dolores de cabeza persistentes.

¿Qué es la sinusitis?

Se trata de la inflamación de unos espacios llamados senos paranasales localizados en la cara, concretamente en la frente, nariz, ojos y mejillas. En condiciones normales, estas estructuras están limpias y únicamente ocupadas por aire.

Cuando nos resfriamos, el moco pasa a través de los senos sin dificultad y sale al exterior por la nariz. Pero si la cantidad de mucosidad es excesiva, puede quedar retenida y facilitar que los microorganismos (virus, bacterias y hongos) aniden e infecten la zona, provocando el cuadro de sinusitis (inflamación de los senos).

¿Cuáles son los síntomas?

Un resfriado que no cura después de varios días, o el empeoramiento de un catarro que, en un principio, parecía simple son señales que pueden alertar de una posible sinusitis, sobre todo si va acompañado de estos otros síntomas:

  • Dolor en la cara y/o en la cabeza que se incrementa al agacharse. A veces la sensación no es de dolor sino de presión, sobre todo en la frente y en los ojos.
  • Congestión nasal, notar un “goteo” en la garganta por el exceso de mucosidad.
  • Edema o hinchazón en la cara o debajo de los ojos.
  • Mal aliento.
  • Pérdida de olfato.
  • Tos que empeora por la noche.
  • Fiebre superior a 38º y malestar general.

Los cambios bruscos de presión, como ocurre en los viajes en avión, las temperaturas extremas o pasar rápidamente del frío al calor, o al revés, agravan los síntomas.

¿Cuál es el tratamiento?

Una vez diagnosticada la sinusitis, el médico pautará el tratamiento más adecuado. Pero si el moco no está infectado, no es necesario tomar antibióticos. Generalmente, una sinusitis en la que no hay infección ni por bacterias ni por hongos acaba resolviéndose sola, y la toma de medicamentos solo empeora la enfermedad. Por esta razón, es muy importante no automedicarse.

Para aliviar los síntomas se puede tomar algún analgésico habitual como el paracetamol, o antiinflamatorios tipo ibuprofeno.

Los descongestionantes nasales alivian, pero no deben usarse más de 5 días pues pueden provocar el efecto contrario y aumentar la congestión nasal, e incluso hacerla permanente.

Soluciones naturales

Existen otras medidas que pueden calmar las molestias y favorecer la curación de la sinusitis:

  • Para mejorar la congestión nasal y aliviar la sensación de pesadez en la cara, es bueno aplicar paños húmedos calientes varias veces al día.
  • Para diluir y favorecer la expulsión del moco, es fundamental beber bastantes líquidos, principalmente agua.
  • Los baños de vapor mediante un cazo con agua caliente y eucalipto 4-5 veces al día, o incluso inhalar el vapor de una ducha de agua caliente, también mejoran la congestión nasal.
  • Las soluciones salinas aplicadas varias veces al día descongestionan la zona, aunque deben evitarse en caso de taponamiento completo de las fosas nasales.

Cómo preparar una solución salina

Aunque la venden ya elaborada en la farmacia, también se puede preparar en casa mezclando en un recipiente agua embotellada o del grifo hervida con 3 cucharaditas de sal común (no yodada) y una cucharadita de bicarbonato sódico.

El preparado se introduce en cada fosa nasal mediante una jeringa o una perilla de goma. Primero se hace en un lado con la fuerza suficiente para que el líquido salga por el otro, y después se repite la operación en la fosa contraria.

La mejor posición para hacerlo es con la cabeza inclinada (primero hacia un lado y luego hacia el otro) y apoyada en una superficie dura como el lavabo. Al finalizar, hay que sonarse la nariz de forma suave para no dañar los vasos sanguíneos de la zona y evitar una hemorragia.

¿Qué complicaciones puede haber?

Aunque no es lo habitual, si la sinusitis no mejora y sigue evolucionando puede tener complicaciones que pueden llegar a ser graves debido a la zona en la que se encuentran los senos paranasales y las estructuras que los rodean, como los ojos y el cerebro.

En algunos casos, puede derivar en cuadros de meningitis, osteomielitis o infección del hueso, e incluso afectar permanente a la visión.

Para prevenir estas complicaciones es importante acudir siempre al médico en los siguientes casos:

  • Cuando un catarro no mejora, o incluso empeora, pasados 12 o 14 días desde su comienzo.
  • Si la fiebre es muy elevada.
  • El dolor o la presión en la cara y la cabeza son muy intensos.
  • Se producen cambios en la visión.

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