Ronquidos

Los ronquidos no son una enfermedad propiamente dicha, pero en ocasiones sí pueden esconder un problema de salud. Por eso, conviene consultarlo con el médico y estudiar la posible causa.

¿Qué son los ronquidos?

Son unos ruidos fuertes, desagradables e incómodos que producen algunas personas mientras duermen sin llegar a interrumpir su respiración. Se originan porque el aire tiene dificultad para pasar por las vías respiratorias y esto puede suceder por diversas causas, entre ellas, el sobrepeso.

Aunque este trastorno es más frecuente en los hombres, las mujeres también pueden roncar, sobre todo a partir de la menopausia.

En algunos casos, los sonidos pueden ser tan fuertes que lleguen a alcanzar hasta 90 decibelios, lo cual sería equiparable al ruido que hace un camión circulando a gran velocidad.

¿Puede ser peligroso roncar?

Lo habitual es que el ronquido no resulte grave, sino solo molesto, principalmente para las personas que duermen al lado o cerca del afectado.

Sin embargo, es aconsejable consultarlo con el médico, ya que a veces el hecho de roncar esconde una enfermedad denominada síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS). En este caso, los ronquidos sí se acompañan de una interrupción de la respiración durante un tiempo, que puede variar de segundos a minutos.

Esto provoca que la persona no descanse adecuadamente y que durante el día acuse un cansancio excesivo y mucho sueño, lo que puede ocasionar falta de concentración, disminución de la productividad en el trabajo e, incluso, accidentes laborales o de tráfico, ya que puede dormirse sin darse cuenta.

La apnea también puede derivar en graves enfermedades debido a que los “cortes” de respiración hacen que el oxígeno de la sangre disminuya y no llegue a los órganos de forma adecuada.

¿Cuál es el tratamiento?

La solución dependerá del origen de los ronquidos, aunque no siempre se detecta el motivo. Algunas personas pueden roncar durante toda la vida, sin saber por qué y sin tener ningún problema. 

Sin embargo, una de las causas principales es el sobrepeso, por lo que el simple hecho de adelgazar puede acabar con el problema. En las personas que sufren obesidad, la grasa se acumula alrededor de la laringe y del cuello, provocando la compresión de las vías respiratorias y la consiguiente emisión de los ronquidos.

Otro de los motivos puede ser una obstrucción nasal, como ocurre en el caso de las personas que sufren alergias. Las tiras nasales que venden en las farmacias pueden dilatar ligeramente las fosas, facilitando que el aire fluya con menor dificultad y mejorando el problema.

Si la persona sufre síndrome de apnea obstructiva del sueño, es necesario que duerma con una máquina llamada CPAP, que funciona distribuyendo aire mínimamente presurizado durante la respiración. Esto mantiene la tráquea abierta, evitando las obstrucciones de aire y, por lo tanto, los ronquidos.

En otros casos, como cuando hay un tabique nasal desviado, pólipos en la nariz, amígdalas excesivamente grandes o malformaciones del paladar, la cirugía puede ser la única opción para acabar con el problema.

¿Se pueden prevenir los ronquidos?

Al margen de averiguar la causa, en los casos leves se pueden reducir o evitar los ronquidos tomando algunas precauciones:

  • Dormir de lado o boca abajo, ya que boca arriba hace que la lengua caiga hacia atrás y facilita que la boca esté entreabierta, provocando más ruido.
  • Elevar la cabecera de la cama o dormir con una almohada más alta.
  • Cenar ligero y un par de horas antes de acostarse.
  • No fumar ni abusar del alcohol.
  • No tomar medicamentos para dormir, como somníferos y antihistamínicos, ya que actúan sobre el sistema nervioso central (SNC) produciendo relajación de los músculos. Esto también puede hacer que la lengua caiga hacia atrás, dificultando que pase el aire correctamente y produciendo más ronquidos.

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