Otitis

Las épocas calor y los ambientes húmedos se convierten en un caldo de cultivo para los microorganismos que se instalana en el oído y provocan inflamaciones. Aunque hay medidas efectivas de evitarla, la otitis es frecuente, sobre todo en los niños y en la mujer. Es un problema leve, pero ha de saber tratarse para que no se complique.

¿Qué es LA OTITIS?

El término otitis se refierea la inflamación del oído, que puede estar o no acompañado de infección. Según cual sea la zona afectada, se habla de otitis externa, media e interna.

La más vista en las consultas médicas durante las épocas de calor es la externa u “otitis del nadador”, que inflama la piel del conducto auditivo externo y puede alcanzar la zona del tímpano. Lo habitual es que sea provocada por la acción de virus, bacterias u hongos. Pero también puede haber sólo inflamación y no infección, por culpa de una humedad excesiva. Se da, por ejemplo, cuando se pasa mucho rato bañándose en el mar o en la piscina, o con la introducción inadecuada de objetos, por ejemplo bastoncillos de limpieza.

Aunque son más frecuentes en la infancia y en la mujer, las otitis pueden verse en ambos sexos y a cualquier edad.

No es necesario que el agua esté sucia para que aparezca una otitis. De hecho, en condiciones normales, el oído ya tiene microorganismos propios, pero no producen ningún problema si la zona no permanece húmeda por períodos prolongados.

¿CUáLES SON LOS SÍNTOMAS?

El dolor es la principal alerta. A veces surge como pinchazos esporádicos y otras es muy intenso y continuo. Si se presiona sobre el trago, que es la protuberancia que hay por encima del lóbulo, el dolor aumenta en intensidad. Lo mismo sucede si tiramos de la oreja hacia atrás.

La otorrea o salida de líquido del oído hace sospechar que la causa son microorganismos colonizantes.

Es frecuente que haya sensación de taponamiento o de aumento de presión interna, lo que muchas veces provoca que se oiga menos o peor.

El picor interno es un síntoma común y muy molesto. Está el problema añadido de que no se puede rascar y  que está contraindicado hacerlo en las zona donde sí alcanza.

Según el tipo de otitis, y sobre todo si se afecta a zonas más profundas, como sucede en las otitis media e interna, puede aparecer fiebre, signo que debe ser consultado siempre con el médico.

Los acúfenos o ruidos internos son habituales y, en casos severos, también pueden darse vértigos.

¿Qué hacer para prevenir la otitis?

Como medida fundamental, tanto para evitar el cuadro como las posibles complicaciones si ya se ha enfermado, es mantener los oídos secos y limpios, utilizando para ello una toalla suave.

No utilizar bastoncillos, pues éstos podrían empujar restos de suciedad al interior y facilitar las infecciones.

Utilizar un algodón a modo de tapón ayuda a absorber la humedad y evitar las salpicaduras de agua, aunque no previene del todo que las gotas entren, por lo que no es suficiente para bañarse con libertad, sobre todo si ya se está infectado.

Procurar no pasarse mucho rato con el oído sumergido.

¿Cómo puede afectar?

Se trata de una enfermedad más incómoda que importante pero siempre debe ser tratada y vigilada adecuadamente ya que, si se complica, puede llegar a afectar zonas más internas y dar lugar a serios problemas que pueden terminar en la pérdida permanente de la capacidad auditiva.

Una otitis mal curada podría ser causa de infecciones de repetición, hecho que dificulta enormemente el tratamiento. Si dura más de 3 meses o hay episodios más de 4 veces al año se habla de otitis crónica.

¿Cómo se trata?

El médico determinará el tipo de otitis mediante la exploración del sistema auditivo con un aparato llamado otoscopio y, si lo considera necesario, realizará un cultivo de la secreción para determinar el causante del cuadro y poner tratamiento específico.

Si no hay infección, no se requiere ningún tratamiento específico y basta con mantener el oído seco, limpio y tomar analgésicos y/o antiinflamatorios para que se cure sin más. Aplicar calor en la zona mediante paños secos también ayuda a que el dolor ceda.

En los casos que el médico así lo conside, se pueden recetar antibióticos. Habitualmente aplicados directamente en el conducto auditivo en forma de gotas. En casos más importantes, los antibióticos pueden ser necesarios vía oral.

Si se pautan antibióticos, es habitual que los síntomas desaparezcan en 48-72 horas, pero esto no significa que el cuadro se haya resuelto. Es imprescindible seguir con la medicación los días indicados por el médico para evitar que la clínica reaparezca o cure mal.

Para el picor, existen corticoides locales que los alivian y, a su vez, disminuyen la inflamación. Como los antibióticos, tampoco se pueden administrar sin receta.

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