Osteoporosis

Esta patología ósea es la principal causa de fracturas entre las mujeres después de la menopausia, aunque no es exclusiva de ellas y también pueden padecerla los hombres, sobre todo a partir de los 65 años.

¿Qué es la osteoporosis?

Es una enfermedad del esqueleto que suele aparecer en la edad media de la vida y que avanza según se van cumpliendo años. Se caracteriza por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la constitución del hueso.

La densitometría es la prueba que se utiliza para comprobar la masa ósea y diagnosticar o descartar la osteoporosis. A partir de la menopausia, es importante que la mujer se realice esta prueba con el fin de controlar la densidad mineral ósea que posee, ya que es en esta etapa cuando aumenta el riesgo de sufrir esta enfermedad. Según algunos estudios, una de cada cuatro mujeres posmenopáusicas tiene osteoporosis.

¿Cuáles son los síntomas?

El principal problema de la osteoporosis es precisamente que no suele dar señales ni provocar síntomas hasta que se produce una fractura. Por esta razón, se suele decir que es una enfermedad silente o silenciosa.

Las fracturas más frecuentes a causa de la osteoporosis son las de cadera, fémur, húmero, muñeca y vértebras. Generalmente, se producen tras impactos o caídas de baja intensidad en los que un hueso sano probablemente no se habría fracturado.

El dolor aparece como consecuencia de la rotura y no antes de esta. Algunas fracturas vertebrales incluso pueden pasar desapercibidas y no dar síntomas, y suelen ser descubiertas al realizar una radiografía al paciente por otro motivo.

¿Cuál es el tratamiento?

Modificar el estilo de vida y hacerlo más saludable es fundamental para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. Adoptar estas medidas puede evitar futuras fracturas:

  • Seguir una dieta sana, equilibrada y variada, rica en alimentos con calcio y vitamina D.
  • Tomar el sol es una buena forma de mantener los huesos sanos, pues una baja exposición solar provoca un déficit de vitamina D en el organismo y esto dificulta la absorción de calcio. Unos 10-15 minutos al día son suficientes.
  • Practicar ejercicio físico moderado de forma regular, por ejemplo caminar 30 minutos diarios a buen ritmo.
  • Mantener posturas adecuadas al andar o estar sentado.
  • Prevenir el sobrepeso y la obesidad.
  • Evitar hábitos tóxicos, como el tabaco, el abuso de alcohol, el exceso de cafeína o el consumo de drogas.

Al margen de estas precauciones, existen diferentes tipos de medicamentos que, aunque no curan la enfermedad, pueden ayudar a evitar que vaya a más o hacen que su progresión sea más lenta. Es el caso de los estrógenos, la calcitonina o los bifosfonatos.

Sin embargo, la Sociedad Española de Reumatología ha advertido recientemente de que los suplementos de calcio y vitamina D no están indicados en todos los casos de osteoporosis, ya que no está demostrada su eficacia en la prevención de fracturas. Además, pueden causar problemas gastrointestinales y existen dudas sobre si incrementan el riesgo cardiovascular.

Por otro lado, al parecer los suplementos de vitamina A aumentan el riesgo de fractura, por lo que no se deben tomar si no es por indicación del médico. Igualmente, la toma de corticoides durante un periodo de tiempo prolongado puede debilitar los huesos.

¿Cómo puede afectar?

Cuando la enfermedad está muy avanzada, los huesos se vuelven tan frágiles y delgados que el mínimo golpe puede causar una fractura, e incluso el simple hecho de toser o estornudar puede provocar que se rompa una costilla.

Las fracturas pueden limitar la movilidad sobre todo en las personas de cierta edad y hacerlas dependientes. Por esta razón, cuidar y mantener los huesos sanos desde edades tempranas adoptando unos hábitos de vida saludables es fundamental para no llegar a esta situación.

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