Hemorroides

Las hemorroides son un trastorno muy frecuente, se calcula que un 50-60% de la población puede sufrirlas. Sin embargo, al ser un problema que suscita pudor, no siempre se consulta con el médico, lo que implica que no se traten adecuadamente y que puedan evolucionar hasta ser muy dolorosas.

¿Qué son las hemorroides?

Popularmente llamadas almorranas, podríamos decir que son una especie de varices pero que aparecen en el ano. Y es que las hemorroides son inflamaciones de las venas que tenemos dentro del ano y alrededor de este. En función de dónde estén localizadas, se habla de:

  • Hemorroides internas, cuando se inflaman las venas que hay dentro del ano. Es imposible verlas desde fuera.
  • Hemorroides externas, si la dilatación afecta a las venas que se localizan fuera del ano. Pueden apreciarse a simple vista.
  • Hemorroides mixtas, cuando se da una combinación de ambas.

Y según la importancia de la inflamación, se diferencian varios grados, desde el 1, que es el más leve, hasta el 4, que es el más importante, pues las hemorroides están fuera del canal anal en todo momento y son muy molestas.

Al parecer existe una predisposición, por lo que en una misma familia es habitual que las sufran varios miembros.

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque las hemorroides se suelen relacionar con el dolor, el síntoma principal es la salida de pequeñas cantidades de sangre roja por el ano, sobre todo durante las deposiciones.

El dolor y el escozor pueden acompañar al sangrado, pero no necesariamente tienen que estar presentes siempre.

¿Pueden ser peligrosas?

Aunque generalmente la sangre que se pierde es poca, si se prolonga en el tiempo o si se produce debido a hemorroides internas, pueden provocar una anemia secundaria que es necesario tratar.

En ocasiones, las hemorroides se complican y dan lugar a trombosis, fisuras, fístulas anales y a infecciones, con la formación de abscesos (acumulación de pus) muy dolorosos y que pueden precisar un drenaje.

No hay estudios que relacionen las hemorroides con la aparición de cáncer, pero es necesario que un médico las evalúe, ya que comparten algunos síntomas similares a los de los tumores digestivos.

¿Cuál es el tratamiento?

Si no hay complicaciones añadidas, el tratamiento de las hemorroides se basa en modificar el estilo de vida y llevar una dieta sana:

  • Evitar el sobrepeso, ya que provoca una excesiva presión en el ano que puede favorecer la aparición de hemorroides.
  • Prevenir el estreñimiento, porque el esfuerzo al evacuar también provoca aumento de presión en la zona. Una dieta rica en fibra es fundamental para favorecer la evacuación, lo que se consigue aumentando el consumo de productos integrales, frutas y verduras, bebiendo mucha agua y practicando ejercicio físico de manera regular.
  • Los laxantes no son recomendables porque, al aumentar el número de deposiciones, también favorecen una mayor presión en el ano, además de irritación.
  • No aguantarse las ganas de ir al baño.
  • Procurar no permanecer demasiado tiempo sentado, ni realizar esfuerzos importantes. También las personas que permanecen mucho tiempo de pie son más propensas a sufrirlas, debido al aumento de presión que se produce en la zona anal en esta postura.
  • Tomar frutas de color oscuro, como las ciruelas, las uvas, las moras, las cerezas y los arándanos, ya que tienen unos componentes llamados flavonoides que actúan protegiendo las paredes de los vasos sanguíneos, lo que evita las hemorroides.
  • Evitar el consumo de alcohol, tabaco, alimentos picantes, azúcares refinados (azúcar blanco), productos con un elevado contenido en sal (conservas y salazones) y cereales blancos (no integrales). Excitan el sistema digestivo y favorecen los síntomas.
  • Realizar baños de contraste de agua templada-fría unas 3-4 veces al día para mitigar las molestias en la zona.

En las farmacias venden cremas antihemorroidales, que alivian el escozor y el dolor, sobre todo si contienen un anestésico llamado lidocaína. Pero su uso debe ser inferior a una semana porque pueden provocar el efecto contrario, es decir, la aparición de un mayor sangrado e irritación local.

Si la zona está muy inflamada, las cremas con corticoides son de utilidad, pero tampoco se aconseja su aplicación durante más de 4-5 días por peligro de atrofia de la piel del ano. Es mejor consultar al médico antes de usarlas.

Analgésicos como el paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno también ayudan a aliviar el dolor y la inflamación.

¿Y si no se curan?

Cuando las hemorroides no curan con las medidas anteriores, es probable que necesiten tratamientos más específicos, como la ligadura en banda, la coagulación con láser o las inyecciones esclerosantes.

Y si estas técnicas tampoco resultan efectivas, la solución última será la cirugía o hemorroidectomía para su extirpación.

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