Fibromialgia

Es una enfermedad en la que el dolor generalizado es su principal síntoma. Parece que la causa puede ser un desequilibrio de algunos neurotransmisores aunque no se conoce bien qué la provoca ni, por ahora, tiene un tratamiento claro. Combatir el dolor es indispensable para mejorar la calidad de vida de los afectados.

¿Qué es la fibromialgia?

Se trata de una enfermedad reumatológica que se caracteriza por dolores musculares generalizados y cansancio extremo. Se desconoce la causa que origina esta enfermedad, pero parece que existe una predisposición genética, ya que se da con más frecuencia en quienes tienen familiares afectados. Casi un 30% de los hijos de pacientes con fibromialgia acaban padeciéndola también.

Aunque el origen sigue siendo desconocido, los investigadores la han relacionado con diversas situaciones, como alteraciones a nivel cerebral de determinadas sustancias que participan en diferentes procesos neuroquímicos; un desequilibrio de ciertos neurotransmisores del sistema nervioso; variaciones en el flujo de sangre que llega al cerebro; y otros factores desencadenantes como infecciones víricas, enfermedades musculares o inflamatorias.

A pesar de que es más común que la padezcan las mujeres, sobre todo en la edad media de la vida, los hombres no están libres de sufrir esta enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas?

La fibromialgia suele desencadenarse tras un hecho traumático en las personas que, por la causa que sea, tienen predisposición a padecer esta enfermedad. Así, sufrir una infección, un accidente o un traumatismo puede hacer que aparezcan los síntomas característicos. El principal es el dolor generalizado, lo que significa que puede doler cualquier parte del cuerpo. Pero hay otras características que pueden alertar de la enfermedad:

  • El dolor es peor por la mañana, nada más despertarse. Luego va cediendo en intensidad según avanza el día, para empeorar de nuevo al llegar la tarde-noche.
  • Es crónico, quien sufre fibromialgia siempre tiene dolor. Pero puede haber épocas en las que sea menos intenso, y otras, en las que se describa como incapacitante.
  • Las posturas mantenidas, como permanecer de pie o sentado durante mucho tiempo, o cargar peso agravan los síntomas.
  • Los cambios climáticos bruscos también empeoran el estado de la persona afectada.
  • Las situaciones de estrés son otro factor que intensifica el dolor.
  • El cansancio extremo es descrito por las personas que sufren fibromialgia como “fatiga” tanto a nivel físico como psicológico.
  • Los problemas para dormir o tener un sueño no reparador son trastornos habituales.
  • Las cefaleas pueden ser frecuentes, así como los mareos o una sensación de inestabilidad.
  • Se puede notar sequedad en las mucosas de boca y ojos.
  • Contracturas musculares, así como pies y manos fríos, son otros síntomas.
  • Las alteraciones en el estado de ánimo, principalmente depresión y ansiedad, también son frecuentes.

No existen pruebas específicas para diagnosticar la fibromialgia, por lo que la exploración física por parte del reumatólogo es clave. El dolor crónico, junto con la aparición de sensibilidad o dolor en los denominados 18 puntos gatillos (tiene que haber al menos 11 positivos), facilitará el diagnóstico.

¿Cuál es el tratamiento?

Desgraciadamente, todavía no existe una cura para la fibromialgia. Es más, parece que algunos fármacos pueden empeorar su evolución, lejos de mejorar los síntomas.

Sin embargo, el médico puede prescribir determinados medicamentos contra el dolor, como analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares, así como ansiolíticos, antidepresivos y anticonvulsivantes, cuyo objetivo es mejorar el estado del paciente.

Pese al dolor y la fatiga, en general se aconseja realizar ejercicio físico a diario, preferiblemente guiado por un monitor para que sea personalizado en función de las limitaciones de la persona afectada.

Por otro lado, como la fibromialgia puede perjudicar el estado psicológico del paciente, suele ser beneficioso que este realice terapia psicológica para afrontar la enfermedad y evitar las situaciones de ansiedad y los bajos estados de ánimo que suelen darse con frecuencia. En algunas comunidades autónomas, existen unidades específicas de tratamiento de la enfermedad.

¿Cómo puede afectar?

A pesar de que la fibromialgia no supone un peligro para la vida del enfermo, puede llegar a ser muy incapacitante por el intenso dolor y el cansancio extremo, lo que afecta en mayor o menor medida a su calidad de vida, tanto en el ámbito laboral, como en el personal, el familiar y en las relaciones sociales. De hecho, es una de las enfermedades del aparato músculo-esquelético que más bajas laborales provoca. 

Al haber diferentes grados de afectación, la severidad de los síntomas no tiene nada que ver entre una persona y otra. En muchos casos, se puede llevar una vida prácticamente normal, siendo una minoría los verdaderamente invalidantes.

El diagnóstico precoz es decisivo para evitar que la persona se someta a infinidad de pruebas buscando otro tipo de trastorno o causa que explique el dolor o el cansancio. Además, permite que se paute un tratamiento adecuado cuanto antes para aliviar los síntomas.

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