EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una de las causas más frecuentes de dificultad respiratoria sobre todo entre las personas fumadoras. Abandonar el hábito tabáquico es la mejor forma de evitar su aparición pues, una vez desarrollada, no tiene cura.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que en el año 2030 la EPOC será la cuarta causa de muerte en el mundo si no se toman medidas de prevención.

¿Qué es la EPOC?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica consiste en un daño del pulmón progresivo, crónico e incurable producido por una disminución persistente del paso del flujo de aire a los pulmones. Esto hace que su expulsión desde ellos sea dificultosa.

Aunque en el asma también se da una restricción del aire, no tiene nada que ver con esta enfermedad. Sin embargo, no es raro que las personas que sufren EPOC tengan también cierto grado de asma.

Por lo general, la EPOC afecta más a partir de los 40 o 50 años y puede darse en ambos sexos.

¿cuáles son los síntomas?

La tos persistente, crónica y con frecuencia acompañada de esputo (aunque no siempre) es el síntoma más característico de esta enfermedad. A menudo se justifica como la típica "tos del fumador" y no se le da importancia, sin pensar que puede ser una señal de alerta de una enfermedad seria. 

Además, la EPOC puede desarrollarse lentamente, razón por la que muchas personas la padecen pero no lo saben. Por eso es muy importante consultar con el médico ante cualquier tos que no ceda. Esta puede ir acompañada de otros síntomas, como: 

  • Dificultad para respirar, que el paciente suele definir como “fatiga”. Empeora al realizar cualquier tipo de actividad que suponga mayor o menor esfuerzo.
  • Ruidos tipo sibilancias o “pitos” en el pecho al respirar. A menudo se pueden escuchar sin necesidad de utilizar el fonendoscopio.
  • Sufrir con frecuencia infecciones respiratorias también es muy habitual.

Aunque estos síntomas pueden hacer sospechar de la enfermedad, el médico confirmará el diagnóstico realizando a la persona afectada una prueba de función pulmonar llamada espirometría, que no precisa de ninguna preparación previa por parte del paciente ni es invasiva ni molesta para este.

¿cuál es el tratamiento?

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) no tiene cura. Sin embargo, existen formas de aliviar los síntomas y de evitar su progresión.

En el caso de los fumadores, la primera medida que se debe tomar es, por supuesto, dejar totalmente el tabaco, principal factor de riesgo.

Por otro lado, el neumólogo puede prescribir ciertos medicamentos que facilitan la respiración, como inhaladores broncodilatadores, antiinflamatorios potentes (corticoides) o antibióticos. Todos estos fármacos solo deben utilizarse por indicación del médico.

Cuando los niveles de oxígeno en sangre están muy disminuidos, es necesario que la persona que sufre EPOC tenga una máquina de oxígeno en casa y la utilice durante determinadas horas al día para poder respirar mejor.

La fisioterapia pulmonar es efectiva para mejorar la calidad de vida del enfermo, pero en ningún caso es curativa. Asimismo, caminar es una buena manera de mantener los pulmones fuertes, pero siempre adaptando este ejercicio a lo que la enfermedad le permite a cada persona, sin intentar compararse con otros ni exigirse en exceso.

¿QUÉ COMPLICACIONES PUEDE HABER?

Sufrir EPOC afecta mucho a la calidad de vida de quien la padece. Al no poder respirar con normalidad y fatigarse al mínimo esfuerzo, la enfermedad puede limitar su actividad física e incluso el desarrollo de las tareas habituales de la vida diaria.

Además, esta enfermedad del pulmón puede complicarse fácilmente y dar lugar a neumonías, neumotórax e, incluso, problemas cardiacos que pueden requerir el ingreso hospitalario.

Si la enfermedad empeora, la persona puede llegar a necesitar estar conectada a un aparato de oxígeno y depender de él para todo, lo que limita al máximo sus actividades. Si no se pone remedio, la EPOC puede llegar a ser mortal.

¿cómo se puede prevenir?

La principal causa de la EPOC es la exposición al humo del tabaco. Aunque ser fumador no significa que seguro se vaya a padecer esta enfermedad en el futuro, sí que aumenta mucho las probabilidades de sufrirla. Se calcula que 1 de cada 4 fumadores desarrollará EPOC.

Pero esta enfermedad también afecta a los fumadores pasivos, es decir, aquellas personas que conviven con fumadores también están en situación de riesgo y pueden desarrollar EPOC sin haber probado nunca el tabaco.

Por todo esto, la mejor medida de prevención consiste en no fumar ni permanecer en ambientes cargados de humo de tabaco.

La exposición a productos químicos, a niveles altos de contaminación y a interiores con altas concentraciones de humo de cocina, polvo, sustancias irritantes, etc. son otros factores de riesgo que deben evitarse. 

Seguir una dieta sana y equilibrada, rica en frutas, verduras, pescados y carnes magras, y evitar las temperaturas extremas, muy frías o cálidas, son otras medidas que pueden prevenir el desarrollo de la enfermedad o evitar que vaya a más.

Por otro lado, es importante que los enfermos de EPOC aprendan a manejar el estrés que puede suponer la enfermedad u otras circunstancias que les afecten. En algunos centros sanitarios y asociaciones existen grupos de apoyo para pacientes con EPOC. 

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