Cataratas

Así como le ocurre al resto del organismo, el ojo también envejece y la lente pierde parte de su transparencia. Cuando se sufren cataratas se ven las cosas progresivamente más turbias. Sin embargo, el oftalmólogo puede detectarlas precozmente y ponerles remedio antes de que suponga un verdadero problema.

¿Qué es?

El ojo, justo detrás de la pupila, posee una lente que se llama cristalino, que es la que se encarga de que las imágenes se enfoquen correctamente. Para poder ver con claridad lo que nos rodea, esta lente natural debe ser transparente y mantenerse limpia. Si se nubla o se vuelve opaca, la luz no puede atravesarla correctamente y la buena visión se pierde.

El principal motivo de que el cristalino deje de ser transparente es el envejecimiento. Por eso es una enfermedad vinculada sobre todo a las personas mayores.

SÍNTOMAS

Una pérdida de visión progresiva, nunca repentina, que simula ver a través de un cristal turbio o empañado, puede significar la aparición de una catarata. Quienes la padecen se quejan de que ya no perciben los objetos con la misma claridad que antes, e incluso los ven con menos brillo y menos intensidad de color.

Es importante destacar que las cataratas nunca provocan dolor.

La visión por la noche, o cuando hay poca claridad, empeora. Además, se percibe una especie de halo alrededor de las luces que puede provocar fotofobia, es decir, mayor sensibilidad a las luces más brillantes, que puede dar lugar a deslumbramientos con el consiguiente riesgo de sufrir accidentes.

¿Cómo me puede afectar?

En las primeras fases puede ser una simple molestia y de la que apenas nos damos cuenta por su lenta evolución. Por ejemplo, una manera de percatarse es en la conducción. Suele ser habitual oír decira las personas de más edad que aún conducen que se sienten inseguros a partir del atardecer.

Una catarata evolucionada puede llegar a resultar muy incapacitante por el deterioro de la visión que conlleva. En ocasiones en las que no se ha actuado a tiempo, supone una pérdida total de la vista.

El problema puede aparecer solamente en un ojo, pero no es raro verlo en los dos, lo que supondría una limitación mayor para al paciente. El hecho de que se detecte en ambos ojos no significa que se contagie de uno a otro si no que es común que suceda por el propio proceso de desgaste que, lógicamente, afecta a los dos órganos de la visión.

¿Cómo se trata?

La única forma de curar la catarata es mediante una intervención quirúrgica que consiste en extraer y reemplazar nuestra propia lente por otra artificial. Se trata de una práctica sencilla, que no necesita hospitalización. Se realizada en ambulatorio y en la mayoría de los casos cura por completo en unas semanas.

Por lo tanto, podemos afirmar que no existen medicamentos ni otras terapias que puedan revertir las cataratas, contrariamente a lo que algunas personas piensan.

En los casos detectados precozmente y en los que parece que la opacidad de la lente es tan leve que no interfiere significativamente en la actividad normal dela persona, no hay necesidad de operar. Sin embargo, sí debe mantenerse un estrecho control médico para vigilar su evolución. En ocasiones basta con graduar la vista adecuadamente y llevar gafas que permitan mantener una buena visión sin necesidad de someterse a una cirugía.

A tener en cuenta…

Cumplir años hace que el cristalino deje de ser transparente debido al envejecimiento. Este es un proceso natural y no debe causar temor aunque sí hay que ponerle remedio.

Existen las llamadas cataratas congénitas. Estas no se deben al paso del tiempo y se ven ya en el recién nacido o en el niño a medida que crece. Aunque hay que vigilarlas, no tienen por qué interferir con la visión. Otras veces, este problema aparece después de una cirugía ocular, tras un golpe fuerte en el ojo, o como reacción a la exposición a determinados tipos de radiaciones, como los rayos ultravioletas del sol.

Existen factores de riesgo para la aparición de esta enfermedad ocular como son:

  • El uso prolongado en el tiempo de medicamentos con corticoides.
  • Fumar o abusar del alcohol.
  • Tener familiares directos con cataratas.
  • Tener también factores de riesgo cardiovascular (obesidad, hipertensión arterial o diabetes).

La mejor terapia es la prevención, por lo que la consulta con el oftalmólogo, al menos una vez al año, incluso no teniendo ningún síntoma, es obligada.

Artículos de Cataratas

Tags relacionados con Cataratas