Cáncer de útero

Las mujeres solemos priorizar la detección del cáncer de mama, ya que es el cáncer femenino más frecuente, pero hay que estar alerta también a otros aspectos.  El cáncer de útero se suele asociar al virus del papiloma humano (VPH), una infección que (no siempre) puede causar un tumor en el cuello del útero. También el cáncer de endometrio hay que tenerlo en cuenta cuando hablamos de salud de la mujer.

Cómo avisa cada tipo de cáncer 

Tanto el cáncer de cuello del útero como el de endometrio tienen en común los sangrados fuera de lo normal, es decir entre reglas o cuando ya se ha iniciado la menopausia. Pero otras características son diferentes y conocerlas puede ayudar a identificar de qué tipo de tumor se trata:

Cáncer de cuello del útero

  • Cuáles son los síntomas. Generalmente se caracteriza por sangrados durante las relaciones sexuales, menstruaciones muy abundantes o pérdidas entre un periodo y otro.
  • A qué edad hay mayor riesgo. El cáncer de cuello del útero es más frecuente en mujeres de 40 años en adelante. La principal causa es el virus del papiloma humano, cuyo contagio suele suceder entre los 20 y los 30 años. El tumor se va desarrollando a lo largo de 10-14 años hasta que empieza a dar señales.

Cáncer de endometrio

  • Cuáles son los síntomas. En la etapa anterior a la menopausia, puede causar pérdidas irregulares durante el periodo. Y las mujeres que ya han pasado la menopausia pueden volver a tener sangrados que se pueden confundir fácilmente con una reaparición de la regla. También puede provocar dolor abdominal y molestias durante las relaciones sexuales. 
  • A qué edad hay mayor riesgo. El cáncer de endometrio se da con más frecuencia después de la menopausia, es decir, en mujeres de entre 50 y 60 años. Si te vino la regla muy pronto o has tenido una menopausia tardía, el riesgo de sufrir este tipo de cáncer es mayor.

Ante la aparición de cualquiera de estas señales se debe acudir lo antes posible al ginecólogo para que realice las pruebas que permitirán un diagnóstico definitivo. 

Cuál es el tratamiento

En ambos casos, el tratamiento suele incluir cirugía, que será más o menos invasiva en función de la fase en la que se encuentre el cáncer. Si está avanzado, puede ser necesario también hacer radioterapia o quimioterapia.

En caso de ser necesario extirpar el útero, actualmente existen técnicas más sencillas y que permiten una rápida recuperación de la paciente. Por ejemplo, si el útero no es muy grande (hasta 11 cm) la intervención se realiza por laparoscopia (pequeños cortes para introducir el instrumental y una minicámara). Si el útero sí supera ese tamaño, se practica una incisión en el abdomen. En algunos casos, también se puede intervenir a través de la vagina. 

En el cáncer de cuello del útero, si se detecta en la fase premaligna, se suele eliminar mediante cirugía solo la zona del cuello uterino donde está localizada la lesión. Es una operación muy sencilla en la que se conserva el útero y la capacidad fértil de la mujer. 

Así se puede prevenir

  • Revisiones. Las visitas ginecológicas anuales (o más frecuentes si hay factores de riesgo) son la principal baza para prevenir estos tipos de cáncer. En ellas, además de la exploración habitual, te pueden realizar una ecografía vaginal y una citología, prueba que consiste en el análisis de una muestra de células del cuello del útero. Esto permite detectar las lesiones en fase premaligna y evitar que se acabe desarrollando el cáncer.
  • Tabaco. Para que el virus del papiloma humano acabe causando cáncer de cuello del útero deben intervenir otros factores de riesgo. Y el tabaco es uno de los principales.
  • Infecciones. Haber tenido infecciones de transmisión sexual, como la clamidia, es otro de los factores que pueden favorecer el cáncer de cuello del útero.
  • Relaciones con protección. El virus se transmite durante las relaciones sexuales así que el preservativo es la única forma de prevenir en este sentido.
  • Sobrepeso. Entre otras muchas enfermedades, el exceso de kilos también aumenta el riesgo de sufrir cáncer de endometrio. La grasa está relacionada con un aumento de la producción de estrógenos, y estas hormonas están muy vinculadas a este tipo de cáncer. Seguir una alimentación sana y equilibrada y practicar ejercicio físico con regularidad ayuda a prevenir este y otros tipos de cáncer.
  • Píldora. Haber tomado anticonceptivos orales disminuye las probabilidades de sufrir cáncer de endometrio, ya que reduce la producción de estrógenos.
  • Vacuna. Actualmente existe una vacuna preventiva contra el virus del papiloma humano. Pero los investigadores están trabajando en otros fármacos que ayuden a eliminar el virus antes de que provoque el cáncer.

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