Alzhéimer

El alzhéimer es una enfermedad bastante dura de sobrellevar, no tanto para el enfermo como para quienes le rodean. La persona que la padece no es consciente de su situación, aunque su dependencia de otros y su incapacidad van aumentando progresivamente.

¿Qué es el alzhéimer?

Se trata de un tipo de demencia, una enfermedad que afecta al cerebro haciendo que las neuronas encargadas de la memoria dejen de ejercer su correcta función. Esto provoca en el paciente olvidos, la pérdida de sus recuerdos e incluso de su identidad. Y la persona llega a necesitar ayuda permanente para realizar sus actividades básicas del día a día.

Lo más habitual es que la enfermedad aparezca a partir de los 65 años (aunque se han dado casos en personas de menor edad), y puede llegar a durar hasta 15 años.

No se conoce la causa que provoca el deterioro cerebral, pero los investigadores apuntan varios factores que, al parecer, aumentan la posibilidad de sufrir la enfermedad, como el hecho de tener familiares que la hayan sufrido, el tabaquismo o seguir una dieta rica en grasas.

¿Cuáles son los síntomas?

El alzhéimer comienza de forma lenta y va progresando según avanzan los años, hasta que resulta incapacitante. Las señales que pueden alertar de la existencia de la enfermedad son muy variadas:

  • Cambios de humor.
  • Pérdida de la iniciativa para realizar actividades.
  • Déficits de memoria a corto plazo, o incapacidad para retener nueva información.
  • A largo plazo, imposibilidad de recordar información personal, como los apellidos, la edad…
  • Colocación de objetos en lugares que no les corresponden o pérdida de los mismos.
  • Problemas para expresarse verbalmente de una forma clara, con olvido de palabras usadas comúnmente, y también para escribir.
  • Desorientación en tiempo y lugar.
  • Problemas para resolver situaciones sencillas, o realizar tareas simples.
  • Pérdida de la capacidad de razonar y de juzgar.

¿Cuál es el tratamiento?

Hoy en día no existe un tratamiento que cure la enfermedad, pues todavía no se conoce exactamente la causa que la produce. Lo que sí está claro es que hay una pérdida progresiva y constante de una sustancia química llamada acetilcolina, que es imprescindible para el correcto funcionamiento del cerebro.

El principal factor de riesgo para desarrollarla es el envejecimiento. Por eso, al haber aumentado la esperanza de vida en las últimas décadas, cada vez hay más casos de alzhéimer.

Una vez diagnosticada la enfermedad, y ante la ausencia de tratamiento para su curación, el objetivo es mantener activo al paciente mediante la realización de ejercicios de memoria a diario.

No obstante, se están utilizando algunos fármacos, como los denominados anticolinesterásicos, para retrasar el avance del alzhéimer mediante la elevación de los niveles cerebrales de acetilcolina. Otros fármacos, como la tacrina, se utilizan en las fases iniciales de la enfermedad para mejorar los síntomas, de ahí la importancia de realizar un diagnóstico precoz.

¿Cómo evoluciona la enfermedad?

El enfermo de alzhéimer va olvidando lentamente sus vivencias, sus recuerdos, quién es y quiénes son los que le rodean, incluso aunque sean personas muy cercanas, como su cónyuge, sus hijos o sus nietos. Generalmente, acaba dependiendo totalmente de los demás y dejando de comunicarse con el mundo.

En función de la gravedad de los síntomas, se diferencian 3 estadios de la enfermedad:

  • Leve, con apatía y cambios de humor.
  • Moderado, en el que manifiesta dificultad para el razonamiento y la comprensión.
  • Grave, cuando existe una incapacidad para llevar una vida normal, incluso para realizar las tareas más sencillas, como asearse o vestirse. En esta etapa también sufre una imposibilidad para comunicarse, pudiendo llegar a un estado vegetativo.

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