Yodo

Incorporar a nuestra dieta alimentos ricos en yodo permite mantener en buen funcionamiento la glándula tiroides que regula muchas funciones del cuerpo. Estar más cansada de lo normal o tener dolores de cabeza puede alertarte de su carencia.

¿Qué es el yodo?

El yodo es un mineral esencial básico para la glándula tiroides. Esta glándula es la responsable del control del nivel general de la actividad del cuerpo.

La tiroides produce, almacena y libera varias hormonas como la tiroxina o T4 y la triyodotironina o T3, cuyas funciones más importantes son la regulación del metabolismo total y la estimulación del crecimiento y desarrollo cerebral de los niños.

Las hormonas tiroideas son los únicos componentes del organismo que contienen yodo. Por tanto, si no se aporta el yodo suficiente, el organismo no las puede sintetizar en cuantía suficiente y, en consecuencia, aparecen alteraciones que van desde un pequeño agrandamiento de la glándula o bocio no muy importante, a una situación de severo retardo del crecimiento y déficit mental conocido como cretinismo endémico.

Además, los problemas de la tiroides también te pueden afectar psicológicamente, haciendo que sufras ansiedad, síntomas de la depresión y cambios súbitos de humor, por ejemplo.

¿Qué ocurre cuando hay alteraciones?

Si bien hasta hace unos años el problema de la deficiencia de yodo se centraba en el bocio y cretinismo endémico (retardo en el desarrollo físico y mental), en las últimas décadas numerosas investigaciones han demostrado que existen otros trastornos causados por esta carencia.  

Éstos incluyen desde problemas para respirar y tragar (ocasionados por la presión que ejerce el tejido de la tiroides sobre la tráquea y el esófago al aumentar de tamaño), a problemas mucho más serios que surgen cuando la glándula no funciona correctamente, como abortos, retrasos en el desarrollo psicomotor, defectos de audición y rendimiento mental disminuido, entre otros.

Las alteraciones en los niveles de yodo también pueden provocar hipertiroidismo o hipotiroidismo, produciendo desarreglos en el metabolismo basal.

Síntomas de la falta de yodo

Cuando en tu organismo escasean los niveles de yodo, los principales síntomas que puedes experimentar son cefaleas, síntomas depresivos, fatiga, un aumento brusco de peso y bocio.

¿Y cuando hay exceso de yodo?

En occidente es muy difícil ingerir un exceso de yodo con la alimentación. Sin embargo, existen algunos medicamentos que contienen un alto contenido de yodo (amiodorona, algunos contrastes radiológicos…) que podrían producir hipertiroidismo en personas predispuestas.

Por tanto, estos fármacos solo se deben tomar bajo el control médico. También puede ocurrir con el consumo abusivo de concentrados de algas.

Alimentos ricos en yodo

Las fuentes más fiables de yodo son el marisco, el pescado de mar (fresco, congelado o en conserva) y las algas.

Tal y como hemos comentado, es difícil "pasarse" con los niveles de yodo, pero de todas formas debes tener en cuenta que es mejor consumir marisco con especial moderación, ya que es uno de los alimentos que contienen más ácido úrico.

¿Sabías que…?

Para asegurarte de que cubres tus necesidades diarias de yodo, es muy recomendable sustituir la sal normal (la marina también pierde el yodo durante su proceso de elaboración) por la sal yodada. De hecho, la OMS (Organización Mundial de la Salud) propugna la yodación universal de la sal de consumo humano y animal.

  • Dosis diaria recomendada de yodo: 150  microgramos / día para adultos.

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