Vitamina K

La vitamina K o fitomenadiona forma parte del grupo de las liposolubles y se conoce sobre todo por su participación en la coagulación sanguínea.

Además, este nutriente juega un papel muy importante en la producción y función de la osteocalcina. Ésta es la segunda proteína más abundante en el hueso, después del colágeno, y es fundamental para la mineralización ósea, de modo que resulta fundamental para mantener estas estructuras sanas y fuertes.

Actualmente se ha sugerido que la osteocalcina (y, en consecuencia, la vitamina K) podría participar en el control de la resorción ósea (liberación de minerales a partir del hueso), ya que, según diferentes estudios, existe una relación inversa entre la ingesta de vitamina K y la mayor tendencia de fractura de cadera y de pérdida de densidad mineral ósea.

¿Qué ocurre cuando hay alteraciones en su cantidad?

Un desequilibrio en los niveles de vitamina K puede generar problemas tanto por exceso como por su déficit.

Cuando hay déficit de fitomenadiona

Como la vitamina K también es producida por la flora bacteriana del intestino y el hígado suele tener reservas, su deficiencia es poco probable. De todos modos, existe cierto riesgo de déficit en caso de recién nacidos, cirugía bariátrica (tratamiento quirúrgico para tratar la obesidad), tratamientos con antibióticos de larga duración y en caso de padecer enfermedades crónicas intestinales.

Los síntomas que tendrían lugar en caso de deficiencia de vitamina K están relacionados con el proceso de coagulación de la sangre, tal y como ocurre con los hematomas, el sangrado de nariz, etc. También aumentaría el riesgo de osteoporosis.

Cuando hay exceso

La vitamina K que se encuentra de forma natural en los vegetales (filoquinona o vitamina K1), no suele presentar problemas de toxicidad, aún a dosis 500 veces superiores a las recomendaciones diarias. Lo mismo pasa con la que producen las bacterias de la microflora intestinal (vitamina K2 o menaquinona).

En cambio, la forma sintética utilizada en muchos productos comerciales (menadiona o vitamina K3), sí que puede dar algún problema.

Las dosis utilizadas por la industria alimentaria no producen efectos adversos, pero las dosis que incluyen los suplementos pueden dar lugar a anemia hemolítica e hiperbilirrubinemia (niveles elevados de bilirrubina).

Alimentos que contienen vitamina k

Para beneficiarte de los efectos de los alimentos ricos en vitamina K, fíjate sobre todo en las verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, lechuga…) y crucíferas (coles, coliflor, brócoli, etc.). En menor cantidad esta sustancia se encuentra también en cereales integrales, carne roja, queso y huevos.

¿Sabías que…?

La vitamina K interactúa con los anticoagulantes orales alterando el efecto de éstos.

Por eso, en caso de seguir un tratamiento con este tipo de medicamentos, es muy posible que se deba ajustar la dieta reduciendo la cantidad de alimentos ricos en vitamina K. No se trata de eliminarlos de la dieta,  sino de incluir solo dos o tres raciones moderadas a la semana. Basta tomar de 300 a 600 gramos al día de verduras ricas en este nutriente para que se produzca esta interacción.

  • Dosis diaria recomendada: 90 microgramos /día para mujeres y 120 microgramos /día para hombres.

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