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Diversas investigaciones han establecido una relación entre la maternidad y un mayor o menor riesgo de sufrir diferentes problemas de salud. Las mujeres que han tenido hijos antes de los 35 años y han dado el pecho, por ejemplo, pueden estar más protegidas frente a los tumores de mama, ovario o endometrio.

En cambio, el riesgo de que su suelo pélvico quede debilitado es más alto y, por tanto, tienen más posibilidades de sufrir trastornos como incontinencia o prolapso genital.

Por qué protege un embarazo temprano

Los científicos apuntan varias explicaciones a la mayor incidencia de ciertos cánceres, como el de mama, en mujeres que han tenido un embarazo tardío (después de los 35 años) o que nunca han estado embarazadas.

Por un lado, podría deberse a que durante el periodo de gestación y de lactancia las mujeres suelen cuidarse mucho más, adoptando hábitos saludables de vida y evitando el alcohol o el tabaco.

Por otra parte, también se ha demostrado que las etapas prolongadas en las que las mujeres no ovulan –durante el embarazo y la lactancia– disminuyen el riesgo oncológico.

La lactancia reduce el cáncer de mama

Una investigación llevada a cabo por el American Institute for Cancer Research (AICR) sostiene que la lactancia materna podría prevenir la aparición de cáncer de mama, tanto durante la etapa fértil de la mujer como en los años posteriores a la menopausia.

Los beneficios de la lactancia, según otro estudio publicado en el “Journal of Human Lactation”, se deben a una sustancia llamada TRAIL presente en el calostro y la leche materna, que podría tener un efecto protector frente al cáncer. Esto se uniría a los beneficios ya demostrados en los hijos: ser amamantados reduce su futuro riesgo de obesidad y de sufrir varios tipos de cáncer relacionados con el exceso de peso.

La lactancia beneficia tanto a la madre como al hijo

Sin embargo, pese a estos hallazgos, los expertos advierten de que existen otros factores que ayudan a prevenir el cáncer de mama: como seguir una dieta equilibrada y rica en fibra y practicar ejercicio físico regularmente. Distintas investigaciones clínicas han demostrado la estrecha relación que existe entre la actividad física habitual y los cambios en la resistencia a la insulina, los niveles hormonales y el metabolismo. Y estos cambios pueden ayudar a prevenir el desarrollo de tumores.

Otras protecciones si eres madre

Haber sido madre también reduce el riesgo de padecer cáncer de ovario o de endometrio. Los investigadores explican que la ovulación produce microtraumas en la corteza del ovario que podrían estar relacionados con el desarrollo de estos tipos de cáncer. Por este motivo, el hecho de no ovular durante un tiempo, como ocurre durante el embarazo, disminuiría este riesgo.

En el caso concreto del cáncer de endometrio, los estudios demuestran que no haber estado nunca embarazada aumenta el riesgo de sufrirlo durante la etapa no fértil.

Puedes tener menos miomas

En general, los miomas son más frecuentes en mujeres mayores de 35 años que no han tenido ningún embarazo, sobre todo si tienen antecedentes. Los miomas son tumores benignos que crecen en el útero o, en algunos casos, en el cuello uterino.

Son bastante habituales, se calcula que afectan a una de cada cinco mujeres. En la mayoría de los casos no requieren tratamiento, aunque pueden causar una mayor hemorragia y dolor en la pelvis o el abdomen. Suelen disminuir de tamaño después de la menopausia.

Baja el riesgo de osteoporosis

Aunque existen otros factores de riesgo, está demostrado que las mujeres que nunca han estado embarazadas y aquellas que han tenido solo un hijo tienen mayor riesgo de padecer osteoporosis. Los expertos lo relacionan con unos niveles más bajos de estrógenos en sangre.

Lo menos bueno de haber tenido hijos

La otra cara de la moneda es que haber sido madre aumenta las probabilidades de sufrir estos trastornos:

  • Tienes más riesgo de prolapso genital. Se conoce como "útero caído" y el síntoma más habitual es notar un bulto que asoma por la vagina. Los embarazos y los partos favorecen este trastorno.
  • La incontinencia urinaria es más frecuente. El parto vaginal afecta a la musculatura del suelo pélvico y aumenta el riesgo de padecer pérdidas de orina. Para fortalecer esta zona son muy recomendables los ejercicios de Kegel y evitar la obesidad y los deportes de alto impacto.
  • Aumenta el riesgo de tumor de cuello uterino. Se ha comprobado que las mujeres que han tenido 3 o más embarazos pueden tener más probabilidades de padecerlo. Se cree que los cambios hormonales del embarazo, independientemente de a qué edad haya tenido lugar, podrían hacer a la mujer más susceptible a la infección por el virus del papiloma humano (VPH), causante de este cáncer.