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Cuando la regla dura más de una semana, la cantidad de sangre es muy abundante o cambia respecto de lo que era habitual, se debe averiguar si hay algún motivo tras ello, como por ejemplo la existencia de miomas.

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Qué puede causar menorragia

La menorragia, término médico con el que se denomina una menstruación que es muy intensa o que dura demasiado, puede ser uno de los síntomas que avisen de problemas ginecológicos como estos:

Miomas

También llamados fibromas uterinos, son tumores o bultos benignos que se localizan en el útero, o con menos frecuencia en el cuello uterino. Son los responsables de casi el 40% de los casos de sangrados menstruales copiosos. Su origen es desconocido, pero existe un componente genético y hormonal.

Aunque muchas veces no provocan síntomas, los más frecuentes son sangrado abundante, sangrado entre un periodo y otro, menstruaciones muy largas y dolor o presión en la zona pélvica. Los miomas suelen afectar más a las mujeres de entre 35 y 50 años.

Pólipos en el endometrio

El endometrio es la membrana mucosa que recubre el interior del útero. En él pueden formarse pólipos o tumores benignos. Se calcula que el 15% de las reglas abundantes podrían deberse a esta causa. El sangrado del periodo se puede alterar porque el organismo los identifica como "cuerpos extraños".

Endometriosis

Se produce cuando el endometrio crece o se desplaza fuera del útero. Aunque no hay una causa clara, se cree que este trastorno, menos frecuente que los anteriores, podría deberse a factores genéticos.

Los síntomas más característicos son dolor menstrual, sangrados entre reglas y molestias en las relaciones sexuales.

Alteraciones hormonales

Suelen producirse más durante los primeros periodos, en la adolescencia, y cuando se aproxima la menopausia. En estas etapas, el funcionamiento de las hormonas es irregular y, al alterarse el complejo sistema endocrino femenino, también lo hace el flujo de la regla.

La menopausia, por ejemplo, la solemos asociar a reglas más cortas y espaciadas, hasta que finalmente desaparecen. Sin embargo, en los años previos, durante la transición a la menopausia (en la perimenopausia) no es extraño que las menstruaciones sean más frecuentes y también más abundantes.

Los cambios hormonales que se producen en ciertas etapas de la vida pueden modificar la regla

Otros factores, como el estrés y el cansancio, también pueden provocar un cambio en el ritmo de producción de las hormonas estradiol y progesterona. Este desequilibrio puede desencadenar reglas abundantes o todo lo contrario, que la menstruación desaparezca por completo durante un tiempo.

Uso del DIU

Cuando el dispositivo intrauterino es de cobre, el organismo puede identificarlo como un cuerpo extraño y reaccionar intensificando el sangrado. En cambio, esto no suele suceder con el DIU hormonal.

Herencia genética

En algunos casos de menorragia puede haber un componente genético. Aunque no siempre sucede así, si tu madre o tu abuela tuvieron menstruaciones abundantes o de larga duración, puede que tú también las tengas.

Causas no ginecológicas

Los trastornos que afectan a la actividad de la glándula tiroides, aumentándola –hipertiroidismo– o disminuyéndola –hipotiroidismo–, y enfermedades como el síndrome de Cushing, provocado por un exceso de producción de cortisol –hipercortisolismo–, también pueden estar detrás de una menstruación muy abundante. Sin embargo, solo un 5% de los casos se debe a razones no ginecológicas como estas.

Ciertos fármacos

Tomar determinados medicamentos, como ácido acetilsalicílico o anticoagulantes, puede causar un aumento del flujo menstrual, aunque no siempre ocurre.

Señales de alerta que debes tener en cuenta

Solo el 15% de las mujeres suele tener un ciclo menstrual de 28 días. La intensidad, duración o frecuencia de la menstruación puede variar bastante de una mujer a otra, sin que tenga por qué haber un trastorno detrás.

Pero contestar a las siguientes preguntas te puede ayudar a saber si lo que te pasa es normal o no y cuándo debes pedir hora con tu ginecólogo:

  • ¿Tienes una regla abundante? Se considera excesiva si empapas más de 8 compresas o tampones al día o necesitas cambiarlos cada 2 o 3 horas.
  • ¿Es demasiado larga? Sucede cuando habitualmente dura más de 8-10 días.
  • ¿Ha cambiado? Observas que el flujo de tus periodos es mucho más voluminoso que antes, que ha empezado a durar más tiempo o que transcurren menos de 21 días entre una menstruación y otra.
  • ¿Tienes pérdidas a medio ciclo? Los sangrados entre reglas en algunos casos pueden alertar de infecciones, pólipos en la matriz o endometriosis.
  • ¿Estás muy cansada? La menorragia puede acabar provocando anemia. El organismo “recicla” su propio hierro, pero si durante la menstruación hay un sangrado excesivo este mecanismo natural de “reciclado” no se produce. Si el hierro que obtienes de los alimentos no es suficiente –o no lo asimilas adecuadamente– para compensar este desequilibrio, puedes notar un mayor cansancio, debilidad, falta de energía y cambios de humor, síntomas habituales de la anemia.

Además de averiguar la causa de la menorragia y darte el tratamiento más adecuado, el ginecólogo puede recomendarte que tomes un suplemento de hierro para prevenir la anemia que puede causar un sangrado excesivo.