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¿A partir de cuándo se aconseja que una pareja que busca un embarazo sin éxito acuda a un especialista en fertilidad? “Debería empezar a preocuparse después de un año manteniendo relaciones sexuales regulares sin protección. Pasado este tiempo, sería oportuno consultar en una unidad de reproducción de un hospital o en un centro especializado en fertilidad", constata el Dr. Agustín Ballesteros, ginecólogo, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) y director de la clínica IVI Barcelona, quien matiza que “en el caso de mujeres de más de 36 años, ese periodo debería reducirse a 6 meses.

Por otro lado, también es recomendable que no esperen las mujeres que hayan tenido dos abortos espontáneos o que sufran patologías como endometriosis.

Teniendo en cuenta esto, a continuación te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre los problemas a la hora de conseguir un embarazo y lo que se puede hacer para mejorar las posibilidades de éxito.

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¿Qué factores juegan a la contra del embarazo?

Los expertos en fertilidad insisten en que la edad de la mujer condiciona mucho sus posibilidades de quedarse embarazada y de que el resultado sea el nacimiento de un bebé sano.

Y es que cuanto mayor se es, la producción de óvulos desciende en número y calidad, lo que genera más dificultades para conseguir el embarazo y aumenta la probabilidad de alteraciones cromosómicas en el embrión. Como señala el Dr. Ballesteros, “nos encontramos con muchas parejas que empiezan a buscar un embarazo cuando ya es demasiado tarde”.

primera fase: elegir un centro y determinar la causa de la infertilidad

El no lograr un embarazo suele causar angustia y estrés a muchas parejas, por eso el dar con el centro médico más idóneo no debería ser un problema añadido.

“Hoy en día la medicina reproductiva en España está muy avanzada y da soluciones para la mayoría de los problemas reproductivos. Los pacientes pueden acceder a todos los datos de los centros autorizados que existen para facilitar su decisión. Y a través de la SEF pueden consultar un mapa de centros correspondientes al Registro Nacional de Reproducción Asistida”, asegura el Dr. Ballesteros, que aconseja “informarse bien acerca del tipo de tratamientos que ofrecen, los avances tecnológicos de los que disponen, los resultados alcanzados…”.

En España se realizan más de 140.000 ciclos de reproducción asistida cada año

Además, España está entre las primeras posiciones del ranking de países europeos en los que más tratamientos de reproducción asistida se realizan, así que merece la pena aprovechar todas las posibilidades que las instituciones ponen a nuestro alcance.

Causas comunes de la infertilidad

Una vez una pareja se decanta por un especialista y acude a su consulta, lo siguiente que se hace es un estudio básico de fertilidad en el que se analiza la calidad del semen, se revisan los ovarios, las trompas, el útero… y se trata de determinar por qué no se logra el embarazo. Estas son las causas más habituales:

1. Masculinas

Alteraciones en el semen, la erección o la eyaculación, patologías en la próstata o los testículos, obstrucción de conductos…

2. Femeninas

En este grupo de causas, las más frecuentes son los problemas ovulatorios, miomas, endometriosis, obstrucciones o lesiones de las trompas de Falopio, anomalías uterinas y cervicales o menopausia precoz.

Muchas veces se combinan alteraciones masculinas y femeninas

Hay que tener en cuenta que en un 20% de los casos se combinan factores masculinos y femeninos, y además, hay una serie de hábitos de vida que pueden influir decisivamente en la concepción, como la obesidad, el estrés o el consumo de sustancias tóxicas.

Como explica el Dr. Ballesteros, “en función del resultado, se individualizan las soluciones y si determina si son necesarias pruebas complementarias, como un estudio genético”.

Si el experto aconseja seguir un tratamiento de fertilidad, antes de iniciarlo es fundamental medir la reserva ovárica de la mujer para valorar cómo va a responder a la estimulación, algo imprescindible en cualquier técnica de reproducción asistida (TRA).

Cuanto menor sea el número de óvulos, mayor será la necesidad de buscar soluciones más eficientes como la fecundación in vitro o, en casos de reserva ovárica muy reducida, también la donación de óvulos.

Las principales soluciones

En reproducción asistida, cada vez se tiende más a personalizar los tratamientos y no a aplicar protocolos estrictos. Sin embargo, estas son las principales técnicas, que a menudo se utilizan combinadas:

1. Estimulación ovárica

Este proceso consiste en inducir una ovulación múltiple mediante inyecciones de fármacos hormonales, un paso previo obligado para incrementar las probabilidades de éxito de la reproducción asistida, ya sea por inseminación artificial o in vitro.

La solución puede estar en aumentar el número de ovarios producidos

El objetivo es ayudar a los ovarios para que maduren varios folículos y puedan obtenerse uno o más óvulos maduros por ciclo. La dosis y el tipo de hormona dependerá de diferentes factores como la edad de la mujer, el tiempo de infertilidad transcurrido, las hormonas relacionadas con el ciclo ovárico…

La medicación la puede administrar la propia paciente o alguien de su entorno en casa por vía subcutánea durante 8-10 días después de finalizada la última regla, aunque el ginecólogo suele hacer controles 2 o 3 veces a la semana.

2. Inseminación artificial

A través de una cánula, se coloca una muestra de semen (previamente preparada en el laboratorio para seleccionar los espermatozoides de mejor movilidad), en el interior del útero de la mujer, acortando la distancia que separa al espermatozoide del óvulo y facilitando el encuentro entre ambos, es decir, la fecundación.

Según el Dr. Ballesteros, es adecuada para “problemas leves o moderados de producción de semen”. También se utiliza cuando el esperma procede de un donante.

3. Fecundación in vitro (FIV)

Permite la unión del óvulo con el espermatozoide en el laboratorio con el fin de obtener embriones ya fecundados para transferir al útero.

Como explica el Dr. Ballesteros, esta técnica “se desarrolló inicialmente para mujeres con obstrucciones en las trompas de falopio, y ahora también para resolver muchos otros casos en los que los tratamientos sencillos no funcionan” y destaca que “hoy no solo podemos desarrollar embriones sino analizarlos desde el punto de vista cromosómico para descartar por ejemplo el síndrome de Down o fracasos en el tratamiento y lograr embriones sanos”.

La fecundación puede lograrse mediante la técnica de FIV convencional (se coloca en la placa de cultivo un óvulo rodeado de espermatozoides) o con una Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI), en caso de que sea necesario hacer una selección previa de los mejores espermatozoides del varón e introducir uno dentro del óvulo mediante una punción con la ayuda de una pipeta. En caso de que la mujer no pueda utilizar sus propios óvulos, se le propone recurrir a la donación.