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Si tu pareja y tú lleváis tiempo buscando un embarazo y no hay manera de lograrlo, antes de embarcaros en un tratamiento de reproducción asistida comprobad si os están condicionando ciertos factores “externos”.

Y es que se ha comprobado que hábitos de vida tóxicos (fumar, abusar del alcohol o las drogas o tomar ciertos fármacos, como los que tratan la artritis, la depresión, problemas digestivos, infecciones, hipertensión y cáncer) tienen una incidencia directa sobre el ciclo ovárico y también en las características del semen. Una incorrecta alimentación (que puede llevar tanto al sobrepeso como a la delgadez extrema), sufrir ansiedad o incluso practicar deporte demasiado intensamente también pueden condicionar la concepción.

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El Dr. Bonaventura Coroleu, ginecólogo y jefe de Servicio de la Unidad de Reproducción del Hospital Universitario Dexeus, asegura que “está comprobado científicamente que los hábitos tóxicos pueden influir en la fertilidad”, si bien estima que “se da en un 10-15% de las parejas, pero suelen ser causas añadidas a otros factores más determinantes como la edad de la mujer”.

Una visión con la que coincide el Dr. Agustín Ballesteros Boluda, ginecólogo, presidente de la Asociación Española de Fertilidad (AEF) y director de la clínica IVI Barcelona, para quien “el estilo de vida es importante, se considera que ha de ser saludable para que la fertilidad funcione” y añade que en muchos casos los hábitos negativos “son problemas subsanables, pero hay que tener en cuenta que influyen de forma distinta en el hombre que en la mujer”. Veamos cómo:

1. Los factores ambientales cuentan

La contaminación condiciona mucho la calidad del semen. Así, diversos estudios demuestran que la cantidad y movilidad de los espermatozoides de los hombres que viven en un medio rural es de mejor calidad que los que residen en un entorno urbano. Además, las aguas e incluso los productos de alimentación que contienen disruptores endocrinológicos (plásticos, pesticidas…) repercuten negativamente en la fertilidad.

2. Así influye el sobrepeso

De hecho, entre un 10-12% de los hombres y mujeres con infertilidad primaria presentan un peso más elevado de lo normal (un índice de masa corporal superior a 30), según un estudio de la clínica Ginefiv. En concreto, el exceso de grasa y el defecto de antioxidantes hace que mujeres jóvenes tengan ovarios envejecidos que no funcionan de manera correcta. Además, como asegura el Dr. Ballesteros, “el sobrepeso se relaciona mucho con un mayor riesgo de aborto”.

En el caso del hombre, el exceso de peso corporal puede provocar una reducción del recuento espermático o disminuir la actividad de los espermatozoides.

Los kilos de más afectan a los ovarios y a la calidad del semen

Además, los hombres que ingieren altos niveles de grasas saturadas tienen una concentración espermática un 28% más baja. Hay que tener en cuenta que las comidas de baja calidad nutricional pueden reducir las reservas de sustancias nutritivas necesarias para los sistemas reproductivos, tanto de las femeninos como masculinos. El mejor antídoto contra la obesidad es la combinación de “dieta saludable + ejercicio. Una vez se consiga poner el peso en su justa medida, si es preciso con la ayuda del endocrino, mejorará mucho el pronóstico reproductivo”, según el Dr. Ballesteros.

3. Y los cambios bruscos de peso...

Tampoco ayudan. Ganar peso y perderlo de forma desequilibrada y brusca (lo que sucede con las dietas milagro), puede ser contraproducente. Las posibilidades de éxito de los tratamientos de reproducción asistida también podrían verse afectadas por este motivo.

4. Un nivel de estrés elevado

El estrés puede subir la prolactina y eso podría llegar a impedir la ovulación. Si bien algunos especialistas cuestionan el grado de influencia que puede tener esta variable, un estudio de la Universidad de Chicago concluye que las mujeres que tienen un alto nivel de estrés tardan un 29% más en quedarse embarazadas, una conclusión a la que llegaron después de medir los niveles de la enzima alfa amilasa (un indicador de estrés) en la saliva de las participantes.

El estrés afecta a la fertilidad pero no lograr embarazo puede causar estrés

En ocasiones, la ansiedad se origina precisamente por la dificultad para lograr el embarazo, ya sea intentándolo de forma espontánea o una vez iniciado un tratamiento de fertilidad. En esos casos, el Dr. Ballesteros aconseja “buscar apoyo emocional o un psicólogo para rebajar esa carga” y añade que “en ocasiones terapias complementarias (nunca sustitutivas) como la acupuntura, ayudan a mejorar el pronóstico reproductivo”.

5. Calor en la zona genital

Los hombres con trabajos que implican un calentamiento de los testículos, como los conductores que permanecen muchas horas al volante o los empleados de hornos, tienen más problemas para concebir, según un estudio realizado por la Universidad de Stanford (EE.UU). Por otra parte, la Asociación Americana para el Embarazo defiende que el uso habitual de pantalones ajustados altera la calidad del semen, ya que cuando los testículos están a más de 35ºC de forma constante, el tejido germinal del hombre no funciona bien.