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La copa menstrual es cómoda, saludable, reutilizable, económica, ecológica, apta para mujeres de todas las edades… Pero entonces, ¿por qué no se conoce y se utiliza más?

Probablemente, una de las razones sea que al tener un coste bajo (entre 20 y 30 euros) y una larga duración (unos 10-15 años), las empresas fabricantes no han podido destinar recursos a publicitar sus productos ni al gran público ni a los profesionales.

De hecho, si en los últimos tiempos se está popularizando es gracias al “boca-oído” y a su comercialización por internet.

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¿Recomiendan los ginecólogos la copa menstrual?

El Dr. Santiago Palacios, ginecólogo y director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer de Madrid, constata que “todavía somos pocos los ginecólogos que recomendamos la copa menstrual, incluso hay muchos que no están muy informados. Probablemente una traba para que no se haya extendido antes es que hace muchos años el material utilizado era el látex, que causaba alergia o incomodidad a algunas mujeres. Pero ahora se hacen de silicona médica, que es un material biosaludable, evita irritaciones y alergias y no es cancerígeno”.

No causa alergias, ni irritaciones y, con una higiene adecuada, baja el riesgo de infecciones

En este sentido, el Dr. Palacios señala que “si bien todavía faltan estudios de contundencia, en Canadá y Sudáfrica, donde el uso de la copa está generalizado hace años, se han realizado investigaciones y ya hay dos que sostienen que comporta menos riesgo de infecciones por vaginosis bacteriana”.

Adecuada desde el primer día de regla

El Dr. Palacios valora como grandes ventajas “especialmente para la mujer que tiene reglas abundantes y pasa muchas horas fuera de casa, la comodidad de llevar una copa puesta; y si no tiene dónde limpiarla, otra de recambio. Además, es adecuada desde el primer día de la regla, incluso cuando esta no ha bajado”.

Por otra parte, reconoce que “hay mujeres a las que de entrada les parece complicada su colocación y extracción, aunque no lo es. De hecho, su uso ayuda a que la mujer conozca mejor su vagina y se acostumbre a manipularla”. Por todo ello, el Dr. Palacios está convencido de que “cada vez habrá más ginecólogos que recomienden la copa menstrual y acabará teniendo un gran éxito, porque es más cómoda y beneficiosa para la mujer”.

Sus principales ventajas

La copa recoge el flujo en lugar de absorberlo como hacen los tampones, por lo que no deja restos de fibras y, por tanto, no produce alteraciones en el entorno vaginal natural.

  • Al ser de silicona médica o TPE, es muy suave y flexible, de modo que no araña ni seca las paredes vaginales.
  • Proporciona una comodidad de hasta 12 h de protección sin tener que cambiarla constantemente (según el flujo de cada mujer).
  • Con el mantenimiento adecuado, su tiempo de vida es de entre 10 y 15 años y su precio es muy asequible, entre 20 y 30 euros.
  • Es mucho más ecológica que los tampones y compresas. Una copa se utiliza ilimitadas veces sin generar ni un solo residuo, de modo que con ella contribuyes a preservar el medio ambiente.
  • Las copas también podrían ayudar a prevenir problemas causados por el uso de compresas, como la candidiasis (producida por el ambiente cálido y húmedo que crea una compresa) y la cistitis (que puede darse si las heces en la compresa transportan la bacteria E. coli a la uretra o a la vagina).

Así se utiliza la copa menstrual

La copa menstrual se inserta doblada en la vagina y, una vez dentro, recupera su forma natural y se adapta a la anatomía de cada mujer. Puedes usar un poco de lubricante para introducirla, tantas veces como sea preciso, ya que no perjudica la copa. Su capacidad es de 30 ml, es decir, la tercera parte del volumen de sangre que pierde de media una mujer en cada menstruación, por lo que puede permanecer hasta 12 horas sin necesidad de vaciarla.

Mientras tengas la regla, cada vez que extraigas la copa debes vaciarla y enjuagarla con agua. Y cuando finalice la menstruación, esterilízala con agua hirviendo o usando el método Milton (el que se utiliza para los biberones, de venta en farmacias). Así eliminarás las bacterias que pueda adquirir. De todos modos, mientras está en la vagina ninguna bacteria puede permanecer en su superficie totalmente lisa, que no absorbe ningún líquido.

Puede recoger hasta un tercio del sangrado medio que se produce en cada menstruación

Guárdala siempre en una bolsita de algodón, pero nunca en envases herméticos o de cristal. Es importante que la dejes en un lugar donde no haga ni mucho calor ni mucho frío, y donde no esté expuesta al sol: así evitarás que pierda color y conservará intactas sus propiedades.

A la hora de elegirla

Existen varios modelos de copas menstruales disponibles en el mercado, incluso en multitud de colores, aunque no se utiliza ningún aditivo químico que pueda afectar al organismo.

Ten en cuenta que se comercializan varias tallas, adaptadas a la altura de la mujer y la experiencia en su uso. Las distintas marcas presentan ligeras diferencias, pero principalmente encontrarás dos modelos:

  • Con forma de campana. Se inserta en la parte baja de la vagina, por debajo del cérvix, y tiene un rabillo en la parte final para facilitar su extracción.
  • O de diafragma. Se coloca por encima del cérvix y se mantiene en esa posición por la presión del hueso púbico. Para quitarla se engancha un dedo al reborde y se tira hacia abajo.