tiroides

Esta glándula se encuentra en el cuello, justo debajo de la nuez, y tiene un papel muy importante a la hora de coordinar el funcionamiento de las hormonas que recorren tu cuerpo constantemente.

Es por eso que los fallos en esta estructura anatómica pueden causar una gran variedad de complicaciones; desde cambios repentinos en tu estado de ánimo hasta en el modo en el que almacenas la grasa corporal, ese desequilibrio hormonal puede acabar afectando a todo el organismo.

A continuación veremos cómo detectar a tiempo los fallos de la tiroides para que puedas actuar cuanto antes al notar las primeras señales de alerta.

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Por qué esta glándula es tan importante

Probablemente ya sabes que una alteración de la tiroides puede provocar cambios de peso, pero quizá desconozcas el impacto que en realidad el fallo de esta glándula puede tener sobre todo el organismo. De hecho, si la tiroides falla, tu sistema hormonal se descompensa, y eso a la larga provoca cambios que te influyen incluso psicológicamente.

Los fallos en la tiroides suelen provocar un efecto en cadena hormonal

Es importante “vigilar” el funcionamiento de la tiroides, ya que es capaz de originar situaciones que repercuten directamente sobre tu calidad de vida, como estar demasiado triste o irritable, sentir mucho agotamiento o experimentar serios problemas de concentración.

Esta clase de cambios psicológicos curren porque esta glándula es la encargada de fabricar unas hormonas que, además de regular el metabolismo (que es lo que puede producir cambios bruscos en tu peso), intervienen en el sistema nervioso y controlan las funciones de casi todos los órganos del cuerpo, incluido el cerebro.

Cómo detectar un problema de tiroides

Los avisos más habituales que revelan alteraciones en esta glándula son los siguientes:

  • Oscilaciones bruscas de peso.
  • Gran sentimiento de tristeza o fatiga que no responde a motivos concretos.
  • En mujeres, alteraciones en el ciclo menstrual.
  • Sufrir calambres.
  • Notar mucho frío o calor.
  • Cambios en el pelo y las uñas.

Al principio puedes no notar nada, pero si la situación no se restablece es fácil empezar a reconocer diferentes síntomas (aunque a menudo son difusos) que te avisan de que algo va mal.

El diagnóstico

Hoy en día el diagnóstico de los fallos en esta glándula es muy sencillo, y hay tratamientos muy efectivos que ayudan a controlar la enfermedad y a restablecer la calidad de vida de quienes la sufren.

Sin embargo, como sus primeros síntomas pueden llegar a ser bastante difusos y sutiles, en ocasiones las personas afectadas tardan en pedir la ayuda médica necesaria para realizar el diagnóstico.

Tal y como hemos visto, los fallos tiroideos pueden generar muchos síntomas. Informa a tu médico si sufres alguno de ellos pero ten en cuenta que solo se puede llegar a un diagnóstico tras realizar una analítica. Intenta recordar desde cuándo sientes estos síntomas.

Los problemas en esta glándula quedan confirmados por analíticas

Si siempre has acumulado algún kilo de más es poco probable que se deba a la tiroides, pero si tiendes a la delgadez y, de repente, te resulta imposible controlar tu peso, es más significativo. Que el síntoma se haya mantenido en el tiempo (durante varios meses) también es importante.

Además de todo esto, ten en cuenta que las alteraciones de la glándula tiroides pueden dividirse en dos categorías: hipotiroidismo e hipertiroidismo.

1. Hipertiroidismo

El hipertiroidismo ocurre cuando la tiroides está “acelerada”, es decir, que el problema está en que trabaja en exceso. Lo más habitual es que el hipertiroidismo tenga su origen en un trastorno autoinmune, la enfermedad de Graves (que es más común en la mujer).

En este caso, el organismo genera anticuerpos contra el TSH, la hormona que estimula o inhibe la función del tiroides, y eso hace que la glándula pierda el control y empiece a producir hormonas en grandes cantidades. Al hacerlo, la tiroides requiere más riego y por ello tiende también a agrandarse.

2. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo ocurre cuando, por alguna razón, esta glándula deja de trabajar a pleno rendimiento y como consecuencia no libera suficientes hormonas tiroideas al organismo. Se trata de la alteración más habitual de la tiroides.

Los motivos de que esto ocurra son diversos. A veces el organismo no reconoce este tejido y, como si de un cuerpo extraño se tratase, el sistema inmune genera anticuerpos para destruirlo; a esta alteración se la conoce como tiroiditis de Hashimoto.

Cuando aparece esta enfermedad, la tiroides se va deteriorando lentamente y cada vez produce menos hormonas. Por otro lado, pueden pasar años hasta que la enfermedad se hace patente.

El desgaste de la tiroides puede hacer que los síntomas tarden en aparecer

Además, las dietas con déficit de yodo influyen, ya que este elemento químico es primordial para la producción de hormonas tiroideas y, a pesar de que debe encontrarse en un nivel adecuado en el organismo, no se produce de forma natural por tu cuerpo, y por eso debes obtenerlo a través de los alimentos.

En cuanto al uso de sustancias químicas no convencionales, los fármacos que se usan para el tratamiento del hipertiroidismo pueden acabar provocando el efecto contrario, porque ralentizan el funcionamiento de esta glándula. También pueden alterar el funcionamiento de la tiroides los tratamientos prolongados con ciertos fármacos, como por ejemplo algunos jarabes para la tos.

¿Por qué falla esta “fábrica de hormonas”?

Lo que hace que una persona desarrolle o no una alteración en la tiroides es todavía algo desconocido.

Se sabe que hay un componente genético tras ello y que existen ciertos grupos de riesgo. Por ejemplo, es más común que ocurra en mujeres durante el embarazo o a partir de la menopausia, y algunos estudios sugieren que existe una relación entre esta alteración y la diabetes 1 o las enfermedades autoinmunes como la artritis.

En cualquier caso, lo que sí se sabe es cómo enferma esta pequeña glándula, y que hay muchas situaciones que pueden llevar a ello. Por ejemplo, el 50% de las disfunciones tiroideas se deben a la enfermedad autoinmune, y estas alteraciones son también más frecuentes en la mujer. Esta información ayuda mucho en el tratamiento de esta alteración y permite tratarla eficazmente una vez que ha sido diagnosticada.