adelgazar

Cuándo y qué comes en distintos momentos del día influye en la capacidad de cada uno de perder kilos.

Y es que cuando los órganos que participan en la digestión no están sincronizados se produce un peor vaciamiento gástrico y se acumulan más grasas.

Factores que nos impiden perder peso

El hambre está regulada en gran parte por la grelina, una hormona que fabrica el cuerpo humano de forma natural. Según el Instituto de Neurobiología de la Universidad Autónoma de México, en las personas que siguen horarios regulares para comer, el organismo la segrega siguiendo un patrón específico.

Por ejemplo, se da un pico de grelina al final de la fase de oscuridad (por eso te entra hambre para desayunar) y otro al final de la fase de luz (lo que te lleva a cenar). No obstante, cuando el acceso al alimento se restringe en los momentos en los que la grelina circula por tu cuerpo, el organismo se "reorganiza" y se frena la quema de grasas.

Hay que procurar seguir un horario fijo de comidas sin llegar a obsesionarse

Y aunque mantener unas rutinas puede ayudar, Juan Antonio Madrid, Director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia subraya que “hay que seguir unos horarios con las comidas y el descanso, pero no pasa nada por saltárselas alguna vez.

No hay que ser esclavos de las rutinas, porque no interesa que el organismo se vuelva rígido y pierda capacidad de adaptación a los cambios.

Alimentación: qué hay que comer en cada momento

A primera hora de la mañana segregas hormonas que activan el metabolismo para quemar calorías y conseguir la energía que necesitas para funcionar. Si quieres tomar un dulce, deberías hacerlo a esta hora.

Por la noche, sin embargo, las células encargadas de almacenar grasa (los adipocitos) están en modo "descanso" y no trabajan tanto para quemar, por lo que conviene evitar las grasas y los azúcares.

Las mejores horas para realizar cada comida

Hay una rama de la cronobiología -ciencia que estudia la relación entre los ritmos biológicos y la salud- que se encarga de la relación entre la dieta y los horarios.

De hecho, diversas investigaciones han establecido que para alejar el sobrepeso la comida principal debería realizarse antes de las 3 de la tarde, y la cena, al menos 4 horas antes de acostarse.

Debemos evitar que la cena y el momento de irse a dormir se solapen

Por otra parte, cada 3-5 horas habría que tomar un tentempié (un yogur, una fruta…) ya que si pasas más horas sin comer se frena el metabolismo.

El ritmo de sueño-vigilia y tu peso

El desajuste en los ritmos de sueño y vigilia también pueden tener un efecto sobre el peso, así que lo más recomendable es que no te acuestes tarde, ya que una investigación publicada en la revista "Sleep" demuestra que las personas que se acuestan tarde y duermen poco (cuatro o cinco horas) ingieren más calorías en la cena que en el desayuno y, por tanto, acumulan más grasa.

Esto ocurre porque si no duermes lo suficiente disminuye la producción de leptina, una hormona que se segrega en el tejido adiposo y reduce la sensación de apetito, y aumenta la producción de grelina, una hormona que se produce en el tejido gástrico y que hace que sintamos el estómago vacío.