Vulvovaginitis-bañador-húmedo-infecciones

Durante el verano proliferan. Son las temidas vulvovaginitis, unas infecciones que afectan a tu zona íntima.

Causas de las infecciones "íntimas"

Las cándidas son las responsables de la mayoría de infecciones vaginales. Se trata de un hongo que forma parte de la flora normal del cuerpo, pero que si hay alteraciones, concretamente en la flora vaginal (colonizada por lactobacilus) puede proliferar de forma desmesurada produciendo una vulvovaginitis. Puede provocarlas todo aquello que altere la flora de la zona íntima: la toma de antibióticos, el estrés, el exceso de humedad... Esto último es lo que ocurre en verano debido al sudor o por pasar excesivo rato con el bañador mojado.

La infección por cándidas provoca sensación de picor, ardor y flujo vaginal blanco y brumoso. A veces el origen es otro hongo, la gardnerella, y en estos casos no hay síntomas pero el flujo vaginal huele mal.

Acude al ginecólogo ante cualquiera de estas molestias, pero sobre todo si ha habido hemorragia menstrual anormal, flujo sanguinolento, dolor en el bajo vientre o no mejoras tras siete días de tratamiento.

Medidas para evitar la vulvovaginitis

Podemos tomar varias medidas para prevenir la vulvovaginitis y sus desagradables efectos:

  • Mantener la zona seca es la regla número uno. Evita llevar el bañador mojado largo rato y si eres propensa a sufrirla, ten a mano un par de repuestos para cuando vayas a la playa o a la piscina.
  • El contagio en piscinas y también en la arena de las playas es de lo más habitual en la época estival. Sé precavida y no te sientes directamente en la arena o en el borde de la piscina. Hazlo siempre en una toalla o pareo.
  • Opta por prendas de algodón. Las fibras sintéticas favorecen la sudoración, y esta, la proliferación de gérmenes. No uses suavizante de ropa al lavar, puede causar irritación que dé pie a la infección.
  • Controla la incontinencia. Las pérdidas de orina favorecen un ambiente húmedo donde es fácil que habiten los gérmenes. Si las combates alejarás las infecciones.

Protege tu flora vaginal

Cuanto más “sana”, mayor será la barrera frente a infecciones. Una medida básica es escoger un jabón íntimo de un pH similar al de la vagina. Este va cambiando en cada etapa de la vida de la mujer: en la etapa reproductiva el pH vaginal es de 4,5, en el embarazo es más ácido (4) y en la menopausia vuelve a subir llegando a 5,5 o 6.

Además, los ginecólogos cada vez más aconsejan los probióticos vaginales para acompañar los tratamientos clásicos a base de antimicóticos o antifúngicos (curan la infección). Regeneran la flora vaginal y ayudan a prevenir las candidiasis, sobre todo tras la toma de antibióticos o para evitar que reaparezcan.