Cardiología

Tras un infarto, ¿stent o bypass?

Un familiar cercano ha sufrido un infarto, y ahora nos preguntamos ¿cuándo es necesario un bypass? o ¿por qué el stent puede no ser la mejor opción?

Por la Dra. Teresa Romanillos - Cardióloga

El infarto es la interrupción brusca del flujo sanguíneo en una arteria coronaria. Es vital recuperarlo lo más rápido posible para que parte del tejido del corazón no se desvitalice.

Una de las formas para hacerlo es el cateterismo. A través de una arteria de la muñeca o de la ingle se introduce una guía hasta la arteria dañada.

Cuando llega a la lesión, abre el paso gracias a un pequeño globo (angioplastia) y se coloca un dispositivo, el stent, que mantiene la apertura y el flujo normales de la arteria. Consiste en introducir un catéter que avanza por la arteria de las ingles o de las muñecas hasta el corazón. Acto seguido se inyecta un contraste radiológico y se obtienen imágenes de las arterias coronarias. Esto permite ver si hay obstrucciones o estrecheces de las arterias que deban ser reparadas con un stent.

A veces, no se puede colocar un stent porque podría ser arriesgado. En este caso optamos por una intervención llamada cirugía de bypass, en la que se desvía la circulación de la sangre para que pase por otro sitio con un atajo.

La decisión de si se opta por colocar stents o por cirugía de bypass depende del número de lesiones y de dónde estén localizadas.