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Solemos achacar la hinchazón de piernas y tobillos a una simple retención de líquidos o a un problema de circulación al que a menudo no le damos demasiada importancia. Sin embargo, podría ser un aviso de que el corazón no funciona tan bien como debería.

Puede que tu corazón vaya al límite

Cuando el corazón debe forzar la máquina para funcionar, su capacidad de bombear la sangre al resto del organismo puede verse reducida.

Es lo que se conoce como insuficiencia cardiaca, una alteración que puede ser a la vez un trastorno por sí solo o un síntoma de otras enfermedades cardiacas, como puede suceder tras haber sufrido un infarto de miocardio. Tener un mal control de la hipertensión también puede llegar a causar insuficiencia cardiaca.

Descuidar el control de la tensión arterial puede tener consecuencias muy serias

Este desequilibrio entre la capacidad del corazón para bombear sangre y la necesidad de riego sanguíneo del organismo provoca unas señales de alerta muy características. Así pues, si reconoces algunos de los siguientes síntomas y no te suceden de forma esporádica, no los ignores y consúltalo con el médico.

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1. Tienes las piernas hinchadas

La sangre tiende a acumularse sobre todo en los tobillos, las piernas y el abdomen cuando el corazón tiene dificultad para bombearla. Esto aumenta la presión en los vasos sanguíneos y una parte del líquido que circula por ellos acaba "escapándose" a los tejidos que hay alrededor. Allí se estanca y se acumula, lo que acaba generando la hinchazón.

Pero es que, además, la insuficiencia cardiaca también provoca que la sangre no llegue bien a los riñones, lo que dificulta su tarea de eliminar las sustancias de desecho a través de la orina. Esto también puede causar hinchazón en las extremidades inferiores.

El riñón trabaja peor, depura mal y eso provoca la hinchazón

En este caso, tu médico valorará si te conviene tomar diuréticos para combatir la retención de líquidos. En ocasiones, también se prescriben para reducir la presión arterial. Pero nunca los tomes por tu cuenta ni aumentes la dosis indicada, ya que abusar de ellos puede acabar provocando justo el efecto contrario. que retengas aún más líquidos.

2. Te levantas por la noche para ir al baño

Al estar tumbada, se favorece el retorno venoso y el exceso de líquido acumulado en las extremidades llega más fácilmente a los riñones para ser eliminado a través de la orina. Por eso, las personas con insuficiencia cardiaca pueden despertarse varias veces por la noche con la necesidad de ir al baño.

Si te suele ocurrir esto procura orinar justo antes de acostarte y no bebas demasiados líquidos por la tarde. En caso de que te hayan recetado diuréticos, consulta al médico si es preferible que los tomes por la mañana.

3. Te cansas a la mínima

Cuando el corazón pierde fuerza y no es capaz de bombear la suficiente sangre a los pulmones y al resto de órganos y músculos del cuerpo, la sensación de fatiga puede ser constante, y se acentúa después de cualquier esfuerzo físico.

Esta disminución del flujo sanguíneo también afecta al cerebro, y puede provocar síntomas como sensación de mareo, confusión mental e incluso breves pérdidas de conciencia.

Los problemas de riego sanguíneo producen fatiga y dificultad de concentración

Debido a este cansancio habitual, algunas personas con insuficiencia cardiaca creen que lo mejor es no hacer ningún tipo de ejercicio. Pero la Sociedad Europea de Cardiología lo deja claro: la actividad es buena para el corazón porque consigue que lata de forma más eficaz, además de mejorar el flujo sanguíneo.

Eso sí, tampoco hay que excederse ni forzarlo demasiado. Las actividades suaves, como caminar, son muy recomendables en estos casos. Tu médico te ayudará a elegir el ejercicio que mejor se adapte a tus preferencias y condición física.

4. Notas que te cuesta respirar

Otra de las consecuencias de la insuficiencia cardiaca es que la sangre se estanca en los pulmones. Esta acumulación de líquido aumenta la presión en ellos y dificulta que puedas utilizar con eficacia el oxígeno que obtienes al respirar.

En las fases iniciales de la insuficiencia este ahogo o sensación de falta de aire se siente sobre todo tras un esfuerzo físico. Pero más adelante puedes notarlo también cuando estás tumbada, ya que la posición horizontal favorece un mayor encharcamiento de los pulmones.

5. Toses con mucha frecuencia

La tos seca y persistente puede ser consecuencia de esta acumulación de líquidos en los pulmones. Como suele ocurrir con la sensación de ahogo, mejora al estar de pie o sentada.

Por qué no debes dejar pasar estos síntomas

Si no se trata adecuadamente la insuficiencia cardiaca, el corazón intenta adaptarse a ella. Así, para bombear más sangre con cada latido, el músculo cardiaco se hace más grueso. El corazón también se dilata para poder contener más sangre y late más deprisa para mantenerla en movimiento.

Todos estos cambios, conocidos como compensación, a largo plazo provocan justo el efecto contrario al deseado por el corazón: una mayor sobrecarga de este órgano, que puede acabar empeorando la insuficiencia y desencadenando algún problema cardiaco más serio.