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El sobrepeso resta años de vida. Pero la grasa acumulada en la zona abdominal podría ser incluso más peligrosa que los kilos de más. Un estudio de la Clínica Mayo (EE. UU.) ha demostrado que las personas delgadas pero que tienen barriga tienen más probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares.

Averigua cuál es tu riesgo coronario

El índice cintura-cadera es una fórmula aritmética muy sencilla que te ayuda a saber cómo se distribuye la grasa en tu cuerpo. Seguro que tú ya sabes si te sobra peso, pero con este cálculo descubrirás además si este sobrepeso es especialmente peligroso, es decir, si se concentra en el abdomen.

  • Cómo se calcula. Con una cinta métrica mide primero tu cintura y luego tu cadera. Divide la primera cifra entre la segunda: el número que obtendrás es el índice cintura-cadera (ICC). Si la cifra es superior a 1 (en el caso de los hombres) o a 0, 9 en las mujeres, significa que hay riesgo coronario.
  • Para hacerlo bien. Toma las medidas sin ropa y frente a un espejo. El metro debe estar bien colocado para obtener la cifra correcta. Mide la cintura justo por debajo de la última costilla. Para medir la cadera pasa la cinta alrededor de la zona más amplia, más o menos por la mitad de los glúteos.

Al corazón "le pesa" la grasa abdominal

El tamaño de la cintura está tan vinculado con el corazón que incluso se ha cuantificado cuánto sufre de más este órgano a medida que se ganan tallas. En concreto, se sabe que el riesgo coronario aumenta un 40% si la cintura supera más de 14 centímetros la medida recomendada (88 cm en el caso de las mujeres y 102 cm en los hombres).

Esto ocurre porque esta grasa va afectando al corazón lentamente y desde todos estos frentes:

1. La tensión sube

Cuantos más kilos sobran más riesgo hay de tener hipertensión. Pero un reciente estudio de la American Dietetic Society advierte de que la predisposición aumenta aún más con un mayor perímetro de cintura que con el peso.

2. Hay más probabilidades de diabetes

La grasa visceral (la que se acumula alrededor de los órganos del abdomen) libera al torrente sanguíneo hormonas como la resistina, que disminuyen la capacidad que tiene la insulina de convertir la glucosa en energía. En ratones se ha comprobado que aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y cardiopatías.

3. Y el colesterol “malo” aumenta

Otra de las consecuencias de almacenar demasiado tejido graso en el organismo es que aumenta el colesterol "malo", lo que a su vez también eleva el riesgo coronario. Y los estudios han demostrado que, si esta grasa se almacena sobre todo alrededor del estómago, el riesgo es mayor.

claves para reducir tripa

Con solo perder un 10% del peso que te sobra, tu organismo recuperará salud. Sin embargo, la grasa que se acumula en la parte central del cuerpo se resiste a desaparecer. Y en las mujeres este problema es más frecuente a partir de la menopausia, incluso en aquellas que no solían tener barriga antes.

Pero con estos consejos conseguirás que tu cintura sea más saludable y reducirás tu riesgo de sufrir problemas cardiovasculares.

1. Controla el estrés

Está más que demostrado que vivir bajo un estado constante de nervios nos engorda, y especialmente a las mujeres. La razones son varias.

Por un lado muchas recurren a la nevera para calmar la ansiedad; por otro, la tensión hace que el organismo libere más cortisol y esto provoca que aumenten de tamaño las células grasas del abdomen, que son más sensibles a los altibajos hormonales que las de otras partes del cuerpo.

En las mujeres, el impacto del estrés sobre la acumulación de grasas es mayor

Conclusión: si no mantienes a raya el estrés te costará más evitar que se acumule grasa en la tripa. Las soluciones son muchas y bien sencillas: una caminata a última hora de la tarde, una sesión de yoga, 5 minutos de respiraciones profundas cuando te sientas agobiada...

2. Procura dormir justo lo que necesitas

La tendencia a acumular grasa abdominal será mayor tanto si descansas menos de 5 horas cada noche como si superas de largo las 8 recomendadas.

Y es que no dormir el tiempo adecuado, ya sea por exceso o por defecto, provoca alteraciones en la insulina, de forma que el cuerpo te pide glucosa y caes fácilmente en la tentación de caprichos dulces y grasos.

Por otro lado, levantarte de noche y picar algo te engorda más que si eso mismo lo comes durante el día, porque el organismo se halla en una fase de ahorro energético y quema muy poco.

3. Desayuna siempre y cena ligero

Además de necesaria, la primera comida del día tiene un efecto anti-kilos. Sin ella no dispones de energía, pero es que además si comes a primera hora tu metabolismo se activa, empieza a quemar antes y más rápido, y ese efecto dura varias horas. Por otro lado, un desayuno completo también evita bajadas de glucosa a media mañana, que te empujan a picar cualquier capricho hipercalórico.

Un buen desayuno te lo pondrá más fácil al evitar el picar entre horas

La cena, en cambio, no debe ser copiosa. Ten en cuenta que mientras duermes segregas hormona del crecimiento (que transforma la grasa en músculo), pero si comes mucho no se liberan los niveles adecuados, con lo que acabas acumulando más grasa.

4. Limita el consumo de grasas “malas”

En concreto, no abuses de carnes rojas, embutidos y lácteos enteros, porque son ricos en grasas saturadas, perjudiciales para el corazón.

Tampoco te convienen la bollería industrial ni las comidas preparadas, ya que contienen grasas trans, que además de elevar el colesterol "malo" bajan el "bueno".

5. Añade a tus platos especias quema-grasa

Las más efectivas son la cúrcuma, la cayena y la pimienta, con gran efecto termogénico, es decir, que aumentan la temperatura del cuerpo y esto facilita que el organismo queme más grasas.

6. Apuesta por las frutas reduce-tripa

Las fresas y los cítricos son muy ricos en vitamina C, una sustancia que ayuda a controlar los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que está demostrado que favorece el aumento del perímetro abdominal.

Y según parece, los antocianos que contienen frutos de color rojizo o azulado, como los arándanos, frenan la formación de tejido graso.