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La principal causa de muerte prematura en el mundo sigue siendo la enfermedad coronaria y los estudios sugieren que los buenos hábitos de vida podrían evitar el 80% de esos fallos del corazón.

El corazón se daña de forma lenta y silenciosa pero ciertas señales pueden indicarte que este órgano necesita "mimos".

los factores de riesgo que debes controlar

La Sociedad Europea de Cardiología presentó una investigación en la que demostró que uno de los principales “secretos” de la longevidad reside en seguir durante toda la vida hábitos de vida cardiosaludables. Los científicos analizaron el corazón de 118 personas centenarias y vieron que más de dos tercios de ellos había seguido un estilo de vida respetuoso con el corazón.

Una dieta equilibrada, la práctica habitual de actividad física y alejarte de hábitos nocivos, como el tabaco, son el pilar fundamental. Pero fíjate en otros factores a los que también debes prestar atención:

1. ¿Cuánto hace que no te mides la tensión?

Tener la tensión arterial alta supone que tu sangre "viaja" por venas y arterias con más fuerza y velocidad de lo normal. Esto hace que “golpee” las arterias por las que pasa, y eso no solo las debilita y endurece gradualmente sino que supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscular (hipertrofia ventricular) para hacer frente a ese sobreesfuerzo.

Como consecuencia te agotas con gran facilidad, pudiendo ocasionar insuficiencia coronaria o una angina de pecho. Además, al volverse el músculo cardiaco más irritable, puede provocar arritmias.

La tensión alta perjudica a las arterias y las paredes del corazón

Tengas problemas o no de tensión debes controlarla periódicamente: para medirla de forma sencilla en casa, puedes usar un aparato validado (mejor de brazo) o que te la tomen en la farmacia.

Si la presión sistólica o “alta" está a más de 140 mmHG se considera hipertensión, y si está entre 130 y 140 debes controlarla. En cuanto a la presión diastólica o “mínima”, por encima de 90 mmHG también indica hipertensión y lo ideal es que esté a menos de 85.

2. ¿Sabes cómo está tu azúcar?

La diabetes 2 en el adulto (la más común) se da cuando el organismo no fabrica suficiente insulina o no es capaz de usarla bien. Y esta hormona es la encargada de que la glucosa (que proporciona energía) llegue a todos los tejidos. Así, cuando hay diabetes, la glucosa se acumula en la sangre. Se calcula que el 14% de los españoles sufre esta alteración, aunque el 40% no sabe que la tiene.

La alta concentración de glucosa en sangre dificulta la circulación y puede dañar los vasos sanguíneos, lo que favorece la aparición de trastornos circulatorios. Y según un estudio publicado en la revista de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, esta alteración podría afectar especialmente a la mujer.

Un nivel alto de glucosa en sangre puede producir problemas de circulación

Conviene realizar análisis de sangre periódicos para saber si hay diabetes, ya que controlando la alteración se aleja el riesgo coronario.

Estas son algunas de las señales que te indican que la glucosa puede estar alta:

  • Te cansas y tienes hambre. La dificultad de transformar la glucosa en energía obliga a tu organismo a hacer un sobreesfuerzo y hace que te "reclame" comida.
  • Orinas mucho y tienes más sed. Si hay un exceso de glucosa en sangre, el riñón intenta de echarlo por la orina. Por eso también tienes más sed.
  • Un aliento con olor afrutado. Si los tejidos no reciben glucosa obtienen energía a través de la grasa y al hacerlo se liberan cetonas, que producen este olor.

3. Mantén a raya el colesterol

Cuando el colesterol "malo" está alto de manera permanente se forman una especie de "placas" que se pegan a las paredes arteriales, lo que provoca la conocida aterosclerosis. Si estas se rompen puede formarse un coágulo que tapone la circulación. Esto puede provocar una angina de pecho, un infarto o un accidente cerebrovascular.

Aunque hay dos tipos de colesterol (el bueno "HDL" y el malo "LDL"), si los análisis de sangre muestran que el total es superior a 240 mg/dl se dice que los niveles ya son altos.

Además del colesterol total, los niveles del "bueno" y del "malo" deben estar equilibrados

Pero lo ideal es controlar las grasas en la sangre antes de llegar a este extremo: a las personas con un colesterol total superior a 200 mg/dl el médico ya les prescribe “cuidarse” a través de los hábitos de vida.

Si el análisis revela que tu valor de colesterol total es muy elevado, el especialista puede solicitar un segundo análisis, un perfil lipídico, a las ocho semanas. Sirve para ver si en tu caso hay más colesterol “bueno”, “malo” o triglicéridos. De todos modos, intentar elevar el colesterol HDL (que arrastra al “malo”) y bajar el LDL es la receta ideal para cualquier persona que quiera evitar un riesgo cardiovascular.

4. Controla esos kilos de más

El sobrepeso es un enemigo del corazón, pero específicamente la grasa que se acumula alrededor del abdomen es la que más tiene que ver con su salud, según diferentes estudios. En concreto, se ha visto que si la cintura supera más de 14 centímetros la media recomendada (88 cm en mujeres y 102 cm en hombres), el riesgo coronario se eleva un 40%.

Esa "barriguita" es como una reserva energética para el organismo, pero ciertas células de la grasa que la compone (adipocitos) crean sustancias inflamatorias que afectan directamente al tejido cardiaco.

Además, se ha visto que esta grasa hace que empeore la tensión, aumente el riesgo de diabetes y suba el colesterol "malo". Para saber cómo se distribuye la grasa en tu organismo, averigua tu índice cintura-cadera: mide tu cintura y tu cadera con una cinta métrica y divide la primera cifra entre la segunda. Si la cifra es superior a 1 (en hombres) o 0,9 (en mujeres), tienes más riesgo coronario.

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LAS SEÑALES DE INFARTO

Ante un infarto mujeres y hombres tienen síntomas algo distintos y por ello conviene estar muy atentos. Las mujeres tienen tendencia a no hacer caso a cierto tipo de molestias pensando que son "leves" pero hay síntomas que, si se dan juntos, pueden estar indicando que hay un infarto.

En un hombre el dolor en el brazo y la opresión en el pecho son una señal de alerta. Si eres mujer es más probable que los síntomas de aviso empiecen siendo las nauseas y el dolor en la boca del estómago. Acude a urgencias si sufres a la vez varios de ellos...

  • Falta de aire (sensación de que cuesta respirar ) acompañado o no de dolor en el pecho.
  • Sensación de presión sobre el pecho (es el síntoma más habitual).
  • Sudor frío o también náuseas, mareo, ansiedad inexplicable...
  • Dolor en el brazo (o en ambos), en la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago.
  • Dolor en el pecho. Puede durar unos minutos y aparecer y desaparecer.