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El infarto y la angina de pecho pueden llegar a ser confundidos, entre otras cosas, porque ambos pertenecen a un grupo de enfermedades llamadas cardiopatías isquémicas.

Detrás de estas dos alteraciones está una aterosclerosis, es decir, un depósito de placa formada por grasas, colesterol, etc., en el interior de las arterias. A continuación te explicamos cómo diferenciar estas dos enfermedades.

Distinguiendo entre angina de pecho e infarto

La diferencia está en que en un infarto la arteria se tapona y el flujo de sangre al corazón se interrumpe de forma brusca, por lo que una zona de este órgano queda sin aporte de oxígeno y nutrientes de forma prolongada. En cambio, en la angina de pecho la arteria coronaria está parcialmente obstruida y el flujo que pasa a través de ella solo está reducido.

Aunque en ambos casos el dolor es uno de los principales síntomas, otros son diferentes y permiten reconocer lo que está ocurriendo y actuar en consecuencia.

¿Cómo se manifiesta una angina de pecho?

Los síntomas característicos de la angina de pecho son los siguientes:

  • Aparece un dolor en el centro del pecho parecido al que puedes sentir cuando empiezas a comer rápido un bocadillo y notas como si los primeros bocados se quedaran atascados y les costara llegar al estómago.
  • El dolor no suele ser intenso, y puede estar fijo o notarse también en la zona de la garganta y en el brazo izquierdo.
  • Se puede sentir opresión en el centro del pecho o en la zona del corazón.
  • Puede haber una sensación de mareo leve y una ligera sudoración.
  • Los síntomas suelen ceder por sí solos generalmente en menos de 10 minutos.
  • No hay dificultad para respirar.
  • Un esfuerzo o una emoción fuerte suele ser el desencadenante de las molestias.
  • El dolor cede al tomar comprimidos de nitroglicerina en el hospital.

Cómo reconocer un infarto

Por su parte, el infarto se caracteriza por estos síntomas típicos:

  • El dolor es mucho más intenso que el de la angina de pecho.
  • Se puede irradiar al brazo izquierdo, pero si el infarto se da en la parte posterior del corazón, también puede extenderse hacia el brazo derecho.
  • Es un dolor persistente, es decir, que no cede en unos minutos.
  • Puede aparecer en reposo y de repente.
  • Suele haber sensación de mareo y la sudoración es más abundante que en el caso de la angina.
  • La respiración puede ser entrecortada y dificultosa.
  • En las mujeres algunos síntomas pueden ser diferentes: dolor abdominal que suele confundirse con ardor estomacal, ansiedad, dolor y molestias en el hombro, el cuello o la mandíbula, y debilidad y fatiga sin motivo aparente.
  • El dolor continúa a pesar de haber tomado nitroglicerina en el hospital.

Qué debes hacer ante estos síntomas

Si el dolor en el pecho cede en pocos minutos, no te alarmes y acude lo antes posible al médico o a Urgencias. Si los síntomas persisten, intenta mantener la calma para no acelerar las pulsaciones de tu corazón. Llama al teléfono de emergencias para recibir instrucciones.

Mientras tanto, puedes tomar media aspirina de adulto con agua para limitar la lesión del corazón. Permanece en reposo hasta que llegue la atención médica.

Un aviso que no debes ignorar

El infarto puede producirse sin previo aviso, pero muchas veces la angina de pecho es una primera alerta de que las arterias han empezado a taponarse.

Las placas de aterosclerosis que obstruyen solo parcialmente las arterias y que han producido la angina de pecho pueden romperse y formar un coágulo que tapone toda la arteria, impidiendo el paso de la sangre y provocando el infarto.

La angina de pecho avisa del riesgo de sufrir un infarto

Por eso, es muy importante que, aunque los síntomas sean leves y pasajeros, no dejes de acudir al médico. Tomar medidas lo antes posible puede evitar que acabes sufriendo un infarto.

Una posible solución

Gracias a técnicas como la angioplastia, muchas veces se pueden resolver problemas coronarios sin necesidad de cirugía. Consiste en introducir un catéter que avanza por la arteria de las ingles o de las muñecas hasta el corazón. Después se inyecta un contraste radiológico y se obtienen imágenes de las arterias coronarias.

Esto permite ver si hay obstrucciones o estrecheces en ellas y repararlas colocando un stent, una especie de malla o muelle que mantiene la arteria dilatada para que pueda circular la sangre con normalidad.

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¿Cuál es tu riesgo cardiovascular?

Estos factores aumentan las posibilidades de sufrir una angina de pecho o un infarto:

  • Tienes el azúcar alto, o más riesgo de desarrollar diabetes porque hay casos en tu familia o porque la sufriste durante el embarazo.
  • Tus cifras de tensión arterial superan los valores recomendados.
  • Sufres sobrepeso, especialmente si la grasa se acumula alrededor del abdomen.
  • Llevas una vida sedentaria y no haces ni siquiera 30 minutos diarios de actividad física, aunque sea sencillamente caminar.
  • Experimentas estrés o síntomas de la depresión, no de forma puntual sino durante periodos largos.
  • Has entrado en la menopausia.
  • Tienes antecedentes familiares de problemas cardiacos.